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panico en raices

Asertiva y liviana; Empecé a creer “believe”, sabía en el fondo de mi alma que pronto me salvaría de lo que se aproximaba, el peor miedo sin nombre, tuve que arrastrarlo conmigo desde mi infancia, era pesado me agotaba psicológicamente, me avergonzaba traerlo conmigo, alguien más debió sufrirlo para traspasarme hereditariamente esa maldición, ¿acaso me salvaría algo como el amor? “love”, parecía una locura, yo estaba más de aquellos lares que de estos terrenos físicos, parecía un palpitar incesante en mi corazón, por eso nunca lo escuche sinceramente, con tanta frialdad con tanta ansiedad, que me ahogaba, me deprimía y hasta el día de hoy aprendí a que uno vale más que sus errores, no hay peor miedo que tener miedo, solo tenía 7 años de edad, el peor episodio traumático que creía tener, algo secreto como un superpoder, algo que me hacía especial a los otros niños, quien sabe quiénes más lo vivieron; Se rieron de verme caer, me arrastre entre la arena del pavimento con las rodillas ens...

El impulso del hombre detrás de la bocina

Tenia la voz chisposa, zumbaba en mi oido un: hola, espere a que te desocuparas para insistir que sólo necesito ser escuchado. De alguna forma esperaba su llamada, esto tiene lógica en mis criterios, cada noche se fue convirtiendo un instante de cielo. No es prohibido, no es intocable, no es pecado, sólo a veces necesitamos hallar la conexión que nos haga sentir amados o simplemente trasnochar para ser escuchados. No quiero hablar del costo, de las consecuencias, ya que es más que obvio que cuando salía la Luna; mi voz sonaba delirante, olvidadiza e inocente si se me permite decirlo. se preparaba el firmamento con el repertorio de canciones, en la bocina suya sonaba el gustazo de escucharme hablar, el se arrinconaba a buscar señal en alguna parte de su casa, solo para hablar conmigo, uno de los pretextos que me hicieron contestar sus llamados . Al principio era tan incómodo escucharle la voz a un desconocido con complejo demodelor de puerto riqueño o tal vez cubano, pero en sus llamada...

lo que de verdad duele

Lo que de verdad duele. “Y si te lo perdono, seguro que lo olvido” -Noel Nicola. No, no dueles porque estés con él y me dejaras a mi Ni el pensar cuántos besos incontables han apilado en la cima de sus sueños Poco hace daño (y aquí mentiré un poco) el imaginarlos desnudos Y que le enseñes lo que yo te enseñé entre caricias y orgasmos Poco importa y duele que sonrieras por otra sonrisa Y que seas feliz me da cierto sinsabor a alegría. No duele que me enseñaras a escribir solo para ti Olvidándome de lo demás, porque en ese mundo de los dos, fui feliz. Lo que de verdad duele, lo que sí no te perdono Eran las palabras que apilaste para mi estadía mientras planeabas tu partida Esos no te vayas nunca para que te fueras en un por siempre Lo que duele es que pusieras semillas de sueños en mi pecho Y lo rosearas con mimos hasta verlos florecer Y en un momento inesperado lo arrancaras Para deshojar nuestras flores y preguntarte en cada pétalo Si él te quería o no te quería. Lo que aniquila es...

no pares de reir

No podría fallarte porque me fallaría a mí misma. No puedo dejar de pensarte porque en esos instantes olvidaría hasta el origen de las cosas, como aquella peste del olvido que cayó en macondo, o como la mancha de sangre en la camisa de fiamma, imborrable pero traicionera, no puedo dejar de amarte porque andaría perdida buscando a reina en new york, cuando lo único que sé que es que me iría a donde tu quisieras que yo fuese, es más, sin permiso alguno tomaría mi nombre y mi apellido y los pusiera a echar andar, donde nos amemos como esposos sin casarnos, el pecado de vivir para tus deleites y morir recostada en tu costado. Esas cosquillas que te hacen sacar la carcajada más bulliciosa del mundo entero, donde te la presiono apunta de besos hasta hacerte pensar que estoy tremendamente enamorada de tu sonrisa bajo mis pantallazos desolados…Autor: Andrea s

resulto siendo la protagonista

A la edad de 12 años empecé escribiendo monólogos sin saber que era, como se comía eso. En mi ignorancia danzaba con la tinta en mis piernas siempre cerradas, corría con el falso remendado hasta 15 dedos arriba de la rodilla, pero esa noche cuando el punzón desgarraba mi pecho, y los golpes taladraban la pared, decidí reconectar mi mente a la realidad, me hundí lentamente en la bañera, cante por la ciudad, tararee las letras más bonitas que pueden haberse escuchado, grite en medio de los transeúntes, recorrí las carreteras sin mapa. Esa noche me bañe bajo la lluvia, cayeron mis atavíos, mis arrebatos, mis loqueras. Cuando me entere de tu traición y tus usadas frases chicaneras, me mire frente al espejo, sonreí, y escribi el monologo del amor, donde ni tu estas incluido, ni donde yo soy la protagonista, un monologo del hombre soñado en el mundo utópico donde las rodillas se doblan, al sonar las campanas…Autor: Andrea s

Ciega engafada

La novata, asi le decían en los pueblos, esa era la que me miraba mientras de letra en letra simulaba leer el periódico, había perdido su son picaresco de escribir, no le encontraba sentido a lo que decía, ya no sabía ni entrelazar lo que decían sus pensamientos, para colmo, tenía todas las ideas consumidas en la misma rutina vaga, empezó a leer más libros de lo común, dos por cada mes, para ser especifico, pero tan mala era su suerte, que la novata borraba lo que escribía arduamente con regocijo, se refugiaba en el toque toque de sus deditos chiquitos, de puerta en puerta encontrando algo que la animara a escribir en hojas de papel, apunta de lapiceros no tan usados en clase, la novata del amor, la rejugada en sus sueños infantiles, me la encontré vilmente escudriñando libros de la biblioteca, los besaba antes de acostarlos a dormir, los leía en los rincones de los parques, con sus gafas exageradas y sus coloridos trajes verdes azulados, recibiendo cartas de los animalejos que saltan ...

Obsequio

Cuando era niña, tenía la manía de seguir el circulo vicioso de mis pasos, imagíname dar vueltas y vueltas en la misma columna meada de perros, contar de 1 al 5 en repetidas ocasiones para mantener la calma, sin tener trenzas por el cinismo de escapar de las manos suaves de mi madre, mantuve hacia mí la costumbre de repetir las mismas mentiras que me lastimaban, simplemente egoísta, no tuve el valor de darme cuenta que mis vacíos eran cráteres que yo misma cavaba al pasar los años, que el sueño de volar e irme lejos eran posibles si metía mi cabeza de lleno al alejarme de lo que me ofrecían con amor, de no saber de nadie, de ser malagradecida, de no valorar lo bello que pudo ser mi crianza, porque me empeñe a ser egoísta, salir huyendo en situación de crisis; y ahora me miro frente al espejo, han pasado muchos años, me miró fijamente y en mis ojos vi el miedo más grande de perder a tus seres amados ¿de verdad demostramos que los amamos?, alejarme de aquellos a quienes les negué tanto, ...