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panico en raices

Asertiva y liviana; Empecé a creer “believe”, sabía en el fondo de mi alma que pronto me salvaría de lo que se aproximaba, el peor miedo sin nombre, tuve que arrastrarlo conmigo desde mi infancia, era pesado me agotaba psicológicamente, me avergonzaba traerlo conmigo, alguien más debió sufrirlo para traspasarme hereditariamente esa maldición, ¿acaso me salvaría algo como el amor? “love”, parecía una locura, yo estaba más de aquellos lares que de estos terrenos físicos, parecía un palpitar incesante en mi corazón, por eso nunca lo escuche sinceramente, con tanta frialdad con tanta ansiedad, que me ahogaba, me deprimía y hasta el día de hoy aprendí a que uno vale más que sus errores, no hay peor miedo que tener miedo, solo tenía 7 años de edad, el peor episodio traumático que creía tener, algo secreto como un superpoder, algo que me hacía especial a los otros niños, quien sabe quiénes más lo vivieron; Se rieron de verme caer, me arrastre entre la arena del pavimento con las rodillas ensangrentadas el día de mi cumpleaños, mi cabello desapareció mas de 30 cm, y aun así, no me imaginaba dentro de un centro de rehabilitación, como decían que terminaría en pocos días; no fueron las pastillas más caras o complejas, una obsesión que se mantenía silenciosa y mortal, matándome lentamente en cada año, en cada reunión o fiesta, no fueron los tarjetones humanos, ni los miles lugares que logre escapar a tiempo antes de explotar con la fobia, el pánico de caer y no levantarme, para reemplazar la amargura de aquel desabrido sentimiento, me embriague hasta vomitar arcoíris de decepción; sin embargo alguien del más allá, fuera de este mundo inimaginable, algo sobrenatural tomo mi corazón roto, cicatrizado, quebrado, herido y confundido, deje de correr en círculos, y en todos estos meses, he sido libre, mas que una etapa o trastorno, un milagro porque... ¿yo? yo fui libre…Autor: Andrea s

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Me encanta masturbar a una mujer.

Ver como su cuerpo se estremece, sus ojos se pierden y su respiración se hace mas forzosa. Me gusta jugar con el ritmo y la velocidad, que mis dedos dancen en su entre pierna, mientras mi boca explora su piel, juguetea con sus pechos, dando pequeños mordiscos, sutiles pero apasionados. Me gusta arrancarle gritos y una que otra palabra sucia. Me gusta que se despoje de todo prejuicio y sea quien desea ser todo el tiempo. Me gusta que entre la lujuria y la pasión me desgarre, que se haga mas frecuente su respiración, que arda la piel y justo en el éxtasis del momento, llegue al clímax cortando con un grito. Un grito diferente, uno que es mas silencio. Como si muriera momentáneamente y despertara con una sonrisa, una completamente sincera. Me encanta masturbar a una mujer, por que cuando acaba, significa que apenas empieza lo mejor. No estoy hablando de sexo señores, hablo de esa complicidad, esa intimidad que solo se consigue con la confianza mutua de hacerse el amor... Autor: Anó...

Poema Amor Verdadero de William Shakespeare

No, no aparta a dos almas amadoras adverso caso ni crüel porfía: nunca mengua el amor ni se desvía, y es uno y sin mudanza a todas horas. Es fanal que borrascas bramadoras con inmóviles rayos desafía; estrella fija que los barcos guía; mides su altura, mas su esencia ignoras. Amor no sigue la fugaz corriente de la edad, que deshace los colores de los floridos labios y mejillas. Eres eterno, Amor: si esto desmiente mi vida, no he sentido tus ardores, ni supe comprender tus maravillas.

Espelucame pa' toda la vida.

Tengo que decir, que: Debajo de la ropa de ese hombre, se esconden preposiciones que te hacen perder la cordura, sobre todo a mí, su vestimenta es el consuelo de mis artificios, para tener límites, límites de no hacer el amor con él, en cada estación, su ropa, es el equipamiento que lo protege de mi ansiedad, aunque nuestros mundos choquen por la manera que mi lengua viperina, lo hiere, también me gusta utilizarla, para esa clase de fines sexuales en su cuerpo; a ti te hago todo, me gusta verte sonreír dentro de mi, me gusta lo que esconde tu camisa, me gusta el recinto espiritual de tus tetillas, el color del bronceado de tu figura, hasta el borde blanco de tu cadera, y el lunar que nace a la mitad de ..., no te preocupes, nada podrá pasar entre los dos, este fragmento es secreto, y tan clandestino, como nuestra historia, este enfriamiento es por la distancia, y mi sequedad es por lo cabrona que me hizo la vida, me asusta no tenerte, para hablar de dos, tengo que empezar por mi misma...