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el desván sexista

Esto todo lo que un día soñé, me he vuelto una viajera perdida en lugares realmente preciosos, comparados con el paraíso; desde aquí tengo una vista genial, tengo kilómetros por recorrer, y manejo mi vivienda a donde desee, a nadie tuve que darle horarios, sólo escucho clásicos del rock, ando devorando el mundo con mis cajetas negras, mis sandalias brillantes, mi cabello pintado y mi camisa aborigen...para explicar mi experiencia, tengo que fumar alguna medicina, así lograría sacar unas cuantas sonrisas, mientras logró ver el soleado atardecer, y mantener la cordura, así mismo evitar a toda costa que un traje verde, detenga mi rumbo. Tengo unas cuantas gotas de semen en el asiento de atrás, de algún pasajero inexistente, tengo algunas prendas de vestir robadas de algún almacén de segunda mano, tengo una delicada panza, que se alimenta de tacos con algún picante extranjero, una aventurera falda de colores exóticos, collares de perlas rojas, y labios del mismo color. A pleno relámpago de la noche, vuelvo y fumo mis Tabacos, después me lanzó a cualquier río cercano, tengo un sombrero florentino mañanero, y botellas en el baúl, en la mochila y hasta en el techo de mi carroza. Tengo cartas de admiradores, que por cierto, fueron a quienes deje en aquella reunión a la hora de té, el típico encuentro de los familiares más adinerados, bla bla bla; lo que si te puedo contar con toda certeza es que no me alejaron de mis cervezas, y obviamente de mi espíritu vagante, mis esferas empedernidas, y restricciones que no permitieran, que mis pechos estuvieran al aire en algún toque de metal, mi problema no es, estar con el culo a la vista del mundo, el problema está en cubrir, los pensamientos que por nacimiento vienen desnudos; lo que puedo decir es que: "Toda mi vida fui un tanto monja, algo de la clase religiosa, y me oculte por un largo tiempo, pero ¿quien puede juzgar que ahora sea una tremenda? ¿Quien no haya sido rebelde que tire la primera piedra?, al fin y al cabo no necesito consejo moral, cuando yo se que la vida es una sola, el cuerpo es templo, que esta a la espera de obtener su propio instinto animal, sexualmente activo y orgasmicamente preparado para embestir a un toro...Para mi, el ojo del ser humano afecta al pelo de gato". No habrá moraleja, sólo pude vivir mi vida. Autor: Andrea s

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Me encanta masturbar a una mujer.

Ver como su cuerpo se estremece, sus ojos se pierden y su respiración se hace mas forzosa. Me gusta jugar con el ritmo y la velocidad, que mis dedos dancen en su entre pierna, mientras mi boca explora su piel, juguetea con sus pechos, dando pequeños mordiscos, sutiles pero apasionados. Me gusta arrancarle gritos y una que otra palabra sucia. Me gusta que se despoje de todo prejuicio y sea quien desea ser todo el tiempo. Me gusta que entre la lujuria y la pasión me desgarre, que se haga mas frecuente su respiración, que arda la piel y justo en el éxtasis del momento, llegue al clímax cortando con un grito. Un grito diferente, uno que es mas silencio. Como si muriera momentáneamente y despertara con una sonrisa, una completamente sincera. Me encanta masturbar a una mujer, por que cuando acaba, significa que apenas empieza lo mejor. No estoy hablando de sexo señores, hablo de esa complicidad, esa intimidad que solo se consigue con la confianza mutua de hacerse el amor... Autor: Anó...

Poema Amor Verdadero de William Shakespeare

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Espelucame pa' toda la vida.

Tengo que decir, que: Debajo de la ropa de ese hombre, se esconden preposiciones que te hacen perder la cordura, sobre todo a mí, su vestimenta es el consuelo de mis artificios, para tener límites, límites de no hacer el amor con él, en cada estación, su ropa, es el equipamiento que lo protege de mi ansiedad, aunque nuestros mundos choquen por la manera que mi lengua viperina, lo hiere, también me gusta utilizarla, para esa clase de fines sexuales en su cuerpo; a ti te hago todo, me gusta verte sonreír dentro de mi, me gusta lo que esconde tu camisa, me gusta el recinto espiritual de tus tetillas, el color del bronceado de tu figura, hasta el borde blanco de tu cadera, y el lunar que nace a la mitad de ..., no te preocupes, nada podrá pasar entre los dos, este fragmento es secreto, y tan clandestino, como nuestra historia, este enfriamiento es por la distancia, y mi sequedad es por lo cabrona que me hizo la vida, me asusta no tenerte, para hablar de dos, tengo que empezar por mi misma...