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preñadas

Tres puños contra la pared, cabezazos delirantes, aullidos debajo de la mesa del pastel. Sonido alarmente, la gente anuncia que esta proxima a llegar la mujer, boda colorida en el pecho de un soñador, campanas funfuñantes ceñidas de telas blancas, olor putrefacto de un pasado sin hazañas, putas de gala invitadas a la ceremonia, todo era perfecto, todo parecía planeado. La mujer caminaba hacia el altardero sinónimo del matedero, más no pudo salir de aquel cuarto donde tenía las petacas arrimadas al colchon, por sí algún inventado inoportuno amante venía en busca de su rapto, un Cristo más y una supuesta Virgen menos; la gente seguía alborotada por la nostalgia y la emoción; el padre del novio seguía dando puñetazos a la pared, el padre de la novia seguía dando cabezazos a la mesa nupcial. Pero la mujer rascaba su mandibula con zozobra mientras el novio miraba a la mujer detrás del hombre con gafas azules, una pechugona malhumorada que lo invitaba a pecar con el paladar, el incomodo aull...

fuego ajeno

Ha renacido nueva musa, y por nueva me refiero a la misma que me inspiró a aprender a manejar bicicletas. Golpe en la cara, algo me tenía que despertar. Olor a fuego, algo lo tenía que levantar. Gritos que provenían del barrio. Dolorosa partida del ser amado, dormimos en la misma dirección, paradójicamente en la posición fetal como niños sietemesinos, no teníamos nada planeado para el encuentro, pero irónicamente un incendio fue la consecuencia de una causa recién parida, tuve que volver a mirar su figura tras el telón de humo proveniente del balcón, se arrimaba un chiflido que hizo que su mirada mirará los míos y entendiera las señas tras el telón de humo. Aceptemoslo, Polvoriento te he querido, te has ido y no volveré a respirar tu Inmaculada intoxicación...autor: Andrea serrato

Primer Contacto

Emoción compartida, la noche de ayer pude sentir una mezcla de ebullición y alegría en mi interior que jamás había sentido. Ese no sé qué, que nuestro cuerpo manifiesta cuando algo está por suceder. Delicadeza a flor de piel, un sorbo de una flor llena de vida que con su dulce néctar humedece mis labios con los suyos. Que puedo decir, me fascinas y mucho. Pensar que todo este tiempo estabas ahí... escondida tras un arbusto esperando a que un poco de sol radiara en tus pétalos. Energía que fluye por tus venas, la misma que hace temblar mi cuerpo en el instante en que tu boca roza con mi piel. Dulzura como ninguna otra, suave, tranquila, y muy sensual. Tan sensual que con tan sólo recordar; mis labios claman por otro poquito. Antes de llegar a ese preciso momento en que nuestras bocas estaban sedientas de un beso apetitoso... ambos no éramos capaces de dar el primer paso; sabemos que debía de suceder. Queríamos saber cómo había de suceder. Una noche mágica en que el Dios del estu...

Imaginate

Imagina... Una noche de luna impacientada, alquilada para ser cómplice de una locura desbordante de mucho amor, donde el placer sea la cúspide de nuestras locuras. Inventamos puertas y ventanas para un cuarto, habitamos ese espacio vacío sin dejar más lugar que para el delirio y el placer. Imagina... Las caricias inquietas, con las que nos desnudamos como si estuviéramos deshojando una flor y caen nuestras ropas al suelo como la caída de un telón. Dejando al descubierto el escenario para ensayar las más bellas fantasías, un volcán en las bocas, una increíble erupción de besos y caricias con instantes de suspiros. Nuestros ojos cerrados, concentrando todas las sensaciones y emociones que nos asaltan salvajemente. Bajo el ecuador de esta noche... sobre los ruidos de la ciudad, somos dos cuerpos en uno, desprovistos de cualquier moralidad; una misma piel desesperada siendo explorada por lenguas inquietas. Yo huelo tu selva salvaje y me impregno de todos tus aromas y me pierdo en tu lab...

panico en raices

Asertiva y liviana; Empecé a creer “believe”, sabía en el fondo de mi alma que pronto me salvaría de lo que se aproximaba, el peor miedo sin nombre, tuve que arrastrarlo conmigo desde mi infancia, era pesado me agotaba psicológicamente, me avergonzaba traerlo conmigo, alguien más debió sufrirlo para traspasarme hereditariamente esa maldición, ¿acaso me salvaría algo como el amor? “love”, parecía una locura, yo estaba más de aquellos lares que de estos terrenos físicos, parecía un palpitar incesante en mi corazón, por eso nunca lo escuche sinceramente, con tanta frialdad con tanta ansiedad, que me ahogaba, me deprimía y hasta el día de hoy aprendí a que uno vale más que sus errores, no hay peor miedo que tener miedo, solo tenía 7 años de edad, el peor episodio traumático que creía tener, algo secreto como un superpoder, algo que me hacía especial a los otros niños, quien sabe quiénes más lo vivieron; Se rieron de verme caer, me arrastre entre la arena del pavimento con las rodillas ens...

El impulso del hombre detrás de la bocina

Tenia la voz chisposa, zumbaba en mi oido un: hola, espere a que te desocuparas para insistir que sólo necesito ser escuchado. De alguna forma esperaba su llamada, esto tiene lógica en mis criterios, cada noche se fue convirtiendo un instante de cielo. No es prohibido, no es intocable, no es pecado, sólo a veces necesitamos hallar la conexión que nos haga sentir amados o simplemente trasnochar para ser escuchados. No quiero hablar del costo, de las consecuencias, ya que es más que obvio que cuando salía la Luna; mi voz sonaba delirante, olvidadiza e inocente si se me permite decirlo. se preparaba el firmamento con el repertorio de canciones, en la bocina suya sonaba el gustazo de escucharme hablar, el se arrinconaba a buscar señal en alguna parte de su casa, solo para hablar conmigo, uno de los pretextos que me hicieron contestar sus llamados . Al principio era tan incómodo escucharle la voz a un desconocido con complejo demodelor de puerto riqueño o tal vez cubano, pero en sus llamada...

lo que de verdad duele

Lo que de verdad duele. “Y si te lo perdono, seguro que lo olvido” -Noel Nicola. No, no dueles porque estés con él y me dejaras a mi Ni el pensar cuántos besos incontables han apilado en la cima de sus sueños Poco hace daño (y aquí mentiré un poco) el imaginarlos desnudos Y que le enseñes lo que yo te enseñé entre caricias y orgasmos Poco importa y duele que sonrieras por otra sonrisa Y que seas feliz me da cierto sinsabor a alegría. No duele que me enseñaras a escribir solo para ti Olvidándome de lo demás, porque en ese mundo de los dos, fui feliz. Lo que de verdad duele, lo que sí no te perdono Eran las palabras que apilaste para mi estadía mientras planeabas tu partida Esos no te vayas nunca para que te fueras en un por siempre Lo que duele es que pusieras semillas de sueños en mi pecho Y lo rosearas con mimos hasta verlos florecer Y en un momento inesperado lo arrancaras Para deshojar nuestras flores y preguntarte en cada pétalo Si él te quería o no te quería. Lo que aniquila es...