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ropa de algodón

Me apresure a quitarme la ropa que me apretaba del largo día que tuve, me prepare para quedarme con la ropa interior de algodón, mientras me desparrame en la cama, hurgando las rosas, que corrían despavoridas por la brisa del ventilador, estaban del mismo color del día que las arranque de su tallo, pero con agotamiento exterior, era normal, les faltaba agua, sol, una razón para seguir existiendo, a pesar de ser arrancadas sin ninguna excusa humana, pero finalmente murieron. Rompí en mil pedazos mi alma, recogí mis esperanzas, mientras acumulaba todas las ofensas y las palabras, para hacerle reclamo de este monótono amor, su capacidad para mirar a otras mujeres sin herirme, envolverme rápido en su trozudo espaldar, su firme reojo de analizar lo que le rodea, e ignorarme con sutileza para hacerme sentir mujer. Ese día me había levantado con la calor inmensa de tomar mi maleta, irme lejos y ser feliz, a mi manera, mi felicidad acaba donde empiezan las tristezas del otro, asi que decidi ser feliz bajo las normas de la gente común. Invisible para la persona que me había entregado su vida entera, y era tanto peso que empecé a dividirlo por pedazos, al dejarlo a la orilla (cosa errónea), porque el mar de a poco, me lo estaba robando y aun no me había percibido de la situación. Sé que cuando me ausento de la imaginación poética, entro en el cuestionamiento de que estoy haciendo las cosas mal, y el tiempo no me da abasto para tantos planes, donde parece que no está incluido él. Como tú ¿Cómo yo?, espontánea con la capacidad de hacer que la gente caminé; siendo perjudica de mil maneras sutiles, sonriendo ante la problemática que faltaba poco para dejar de mirar traseros ambulantes, estaba siendo prisionera de lo que ya era, una infiel…Autor: Andrea s

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Me encanta masturbar a una mujer.

Ver como su cuerpo se estremece, sus ojos se pierden y su respiración se hace mas forzosa. Me gusta jugar con el ritmo y la velocidad, que mis dedos dancen en su entre pierna, mientras mi boca explora su piel, juguetea con sus pechos, dando pequeños mordiscos, sutiles pero apasionados. Me gusta arrancarle gritos y una que otra palabra sucia. Me gusta que se despoje de todo prejuicio y sea quien desea ser todo el tiempo. Me gusta que entre la lujuria y la pasión me desgarre, que se haga mas frecuente su respiración, que arda la piel y justo en el éxtasis del momento, llegue al clímax cortando con un grito. Un grito diferente, uno que es mas silencio. Como si muriera momentáneamente y despertara con una sonrisa, una completamente sincera. Me encanta masturbar a una mujer, por que cuando acaba, significa que apenas empieza lo mejor. No estoy hablando de sexo señores, hablo de esa complicidad, esa intimidad que solo se consigue con la confianza mutua de hacerse el amor... Autor: Anó...

Poema Amor Verdadero de William Shakespeare

No, no aparta a dos almas amadoras adverso caso ni crüel porfía: nunca mengua el amor ni se desvía, y es uno y sin mudanza a todas horas. Es fanal que borrascas bramadoras con inmóviles rayos desafía; estrella fija que los barcos guía; mides su altura, mas su esencia ignoras. Amor no sigue la fugaz corriente de la edad, que deshace los colores de los floridos labios y mejillas. Eres eterno, Amor: si esto desmiente mi vida, no he sentido tus ardores, ni supe comprender tus maravillas.

Espelucame pa' toda la vida.

Tengo que decir, que: Debajo de la ropa de ese hombre, se esconden preposiciones que te hacen perder la cordura, sobre todo a mí, su vestimenta es el consuelo de mis artificios, para tener límites, límites de no hacer el amor con él, en cada estación, su ropa, es el equipamiento que lo protege de mi ansiedad, aunque nuestros mundos choquen por la manera que mi lengua viperina, lo hiere, también me gusta utilizarla, para esa clase de fines sexuales en su cuerpo; a ti te hago todo, me gusta verte sonreír dentro de mi, me gusta lo que esconde tu camisa, me gusta el recinto espiritual de tus tetillas, el color del bronceado de tu figura, hasta el borde blanco de tu cadera, y el lunar que nace a la mitad de ..., no te preocupes, nada podrá pasar entre los dos, este fragmento es secreto, y tan clandestino, como nuestra historia, este enfriamiento es por la distancia, y mi sequedad es por lo cabrona que me hizo la vida, me asusta no tenerte, para hablar de dos, tengo que empezar por mi misma...