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Don Francisco

El dia ha terminado, todos se han marchado, excepto el hombre con su camioneta negra, tenia una vestimenta neutra, parecia tan distante, pero ¿Qué hacia ahí?, hace tiempo no se le veia por estos lares, ese hombre tan misterioso, frio y palido, todos estabamos dolidos por Camelia, todo el pueblo llego a despedirla, tal vez se hubiese salvado la hermosa camelia, de caderas sencillas, de piernas delgadas, de brazos flacidos, de cabellos pulidos y de sonrisa esplendida, con sus labios partidos y quebadros, si la indulgencia del pueblo se hubiese acabado en su debido momento, muchos me contaron la historia de aquel hombre con aspecto de ganadero, (nunca la crei), hasta que me acerque mas de lo permitido, por un miedo y las supersticciones de muchos alrededores me abstuve de correr hacia la curiosidad, me acerque con tal valentia porque me acompañaba Mami Sofi, en sus ojos desgastados habia un brillo celeste, una luz parpadenate que gritaba alegria, estaban escondidos muchos secretos bajo su puñal de ladronzuelo, bajo sus pestañas en cada parpadeo me hablaba de un sueño frustrado, queria ser doctor de un aldea cercana, o cirujano, realmente no escuche muy bien, porque sus huesos quebraron al pronunciar el nombre de Camelia, pero las posibilidades de no pagar una carrera tan costosa en aquella epoca, aumentaban, como la gripe, el ebola y las embarazadas que no usaban ropa interior, por la humedad de las lluvias, guardaba un reverendo secreto, un cadaver, y un apostrofe del amor que nunca pudo ser, tenia en su mirada una impotencia de tener lo que nunca pude tener, un amor de maquina ochentera, o alguna de esas noches, donde su dama pudiera trepar el arbol, uno que estaba cerca de su ventana, que le impedia escaparse de la vigilancia de los simios (se le conocian a sus guardaespaldas); todo eso lo supe con tan solo mirar de reojo, la profundidad de sus ojos azules, era un hombre desgastado, pero note que en su juventud fue atractivo, pero esa tarde no me parecio indicada; Es una buena época (pensé, mientras me asomaba por la ventana, preguntándome de qué escribiría ahora), escribí aquel encuentro con ese hombre, su nombre era difícil de aprender, en un pueblo donde se conocen las caras y los apellidos, solamente me acuerdo de su triste mirada...mientras sucedía esto, deje pasar de una a una estación, la gente del pueblo era la misma, sacaba excusas y sombrillas, y empecé a desempolvar libros, aprender sobre cirugía cruda, para sentarme en una silla cómodamente, y sacar el pretexto de no ir a la peluquería, (por muchas razones) o solamente recordar que el precio de la belleza, descose mis bolsillos, o también inmortalizar que ciertos cabellos (como el mío), los peinados necesitan un trato especial en estas fechas, lejos de la lluvia (reseca y fría), que solo sirve para inspirarnos en escribir el primer desaforado pensamiento, comparado con aquel hombre conocido en todo el departamento como Don Francisco; creo que una llama lo hacia olvidar de las cosas esenciales; Día 13, en esa bitácora, no hay lugares firmes, hay líneas entre cortadas, víboras ardientes que absorben la inocencia, y un hombre con aspecto frágil y un repleto de impotencia por Camelia, la hermosa Camelia, que tenía desesperado aquel hombre con un sueño ardiente, lo único que supe de él, es que años después, vendió sus bienes y poseciones, dejo un ramo de flores en las puertas de la gobernación, donde estaba el padre de Camelia, y se marchó al amazonas, a cumplir y salvar las vidas de muchas Camelias.. Autor: Andrea s

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Poema Amor Verdadero de William Shakespeare

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Espelucame pa' toda la vida.

Tengo que decir, que: Debajo de la ropa de ese hombre, se esconden preposiciones que te hacen perder la cordura, sobre todo a mí, su vestimenta es el consuelo de mis artificios, para tener límites, límites de no hacer el amor con él, en cada estación, su ropa, es el equipamiento que lo protege de mi ansiedad, aunque nuestros mundos choquen por la manera que mi lengua viperina, lo hiere, también me gusta utilizarla, para esa clase de fines sexuales en su cuerpo; a ti te hago todo, me gusta verte sonreír dentro de mi, me gusta lo que esconde tu camisa, me gusta el recinto espiritual de tus tetillas, el color del bronceado de tu figura, hasta el borde blanco de tu cadera, y el lunar que nace a la mitad de ..., no te preocupes, nada podrá pasar entre los dos, este fragmento es secreto, y tan clandestino, como nuestra historia, este enfriamiento es por la distancia, y mi sequedad es por lo cabrona que me hizo la vida, me asusta no tenerte, para hablar de dos, tengo que empezar por mi misma...