miércoles, 22 de abril de 2015

Ciega engafada

La novata, asi le decían en los pueblos, esa era la que me miraba mientras de letra en letra simulaba leer el periódico, había perdido su son picaresco de escribir, no le encontraba sentido a lo que decía, ya no sabía ni entrelazar lo que decían sus pensamientos, para colmo, tenía todas las ideas consumidas en la misma rutina vaga, empezó a leer más libros de lo común, dos por cada mes, para ser especifico, pero tan mala era su suerte, que la novata borraba lo que escribía arduamente con regocijo, se refugiaba en el toque toque de sus deditos chiquitos, de puerta en puerta encontrando algo que la animara a escribir en hojas de papel, apunta de lapiceros no tan usados en clase, la novata del amor, la rejugada en sus sueños infantiles, me la encontré vilmente escudriñando libros de la biblioteca, los besaba antes de acostarlos a dormir, los leía en los rincones de los parques, con sus gafas exageradas y sus coloridos trajes verdes azulados, recibiendo cartas de los animalejos que saltan sobre su cabello despeinado, asi vivia la novata, de tierra en tierra, sin medir las distancias entre su razón y su locura…Autor: Andrea s

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