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lunes, 18 de noviembre de 2013

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Por el afán que teníamos aquella noche, olvidamos las llaves dentro del auto, dejamos la chimenea sin carbón durante varios días, el café llegó a su punto de ebullición, la cafetera nupcial se perdió de camino a casa, supongo que quedo en el autobús, la billetera y los libros de literatura se fueron a la hoguera, dejamos caer las maletas por el barranco, pero no nos gritamos, sólo huimos aquella mañana, y ninguno de los dos supo que el amor había acabado, las cartas de despedida quedaron en el mismo lugar de origen y cuando volvimos nos amabamos con más fuerza como ayer... Autor: Andrea s

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