Ir al contenido principal

Entre sueños


"Quien no fornique, pero lo parezca, está perdida; por el contrario, quien fornique con el mundo entero, pero se oculte, ésta es una mujer con buena reputación.” Marqués de Sade

Se me escapan de las manos las ganas inmensas de estar contigo, me refugio en el sigilo  abrasador que retumba en mi cabeza para no contarte de los sueños que a media noche me despiertan, hambriento y excitado; te voy a Suplicar que disculpes mi torpe instinto de quererte hacer mía solo por una vez, aunque en mi astucia discierno que suspiras levemente por estos pecaminosos pensamientos que son tan naturales a la hora del deseo, lo sé porque observo como recorres tu cuerpo lujurioso sediento, insaciable, mientras culpas a tu fiera por desear lo que no puedes saciar, no tienes que decir ninguna palabra, Guarda silencio cuando no tengas nada que decir, ni reproches que eres una completa desconocida, despiértame cuando ya desemboque mi fuerza y mis curiosas ganas de desabrochar tu blusa para ver tus senos blandos, y deslizar mis dedos por la aurora que rodea tu desnudez.

“Los hombres tienden a desear una mujer con cuerpo de virgen pero mentalidad de puta.” Marqués de Sade

Levantar tus faldas para conocer aquello que imagino, pero no me atrevo a codiciar, Esta vez, como en mis sueños quiero llevarte en mis brazos largos a una habitación silenciosa, someterme a lo que profesas con tus cartas.
No sé si era el clima de aquel día o el momento propicio para…
Pero Quiero saciar todo lo que tengo dentro, contigo
Ven, déjame verte, déjame conocerte, déjame aspirar a poseerte y tenerte para mí, solo por una noche, como si fuese un sueño sin culpas y sin remordimientos.
Asfixiarte con mis labios, arrastrándote hasta doblegarte por completo. Delicia aquel orgasmo, el gran comedor de palabras. Solo te permito el gemido, el aullido, pero no las palabras. Se te escapan de las manos las ganas de montarte sobre mi excesiva naturaleza y galopar al compás de tus fugaces instantes de sexo. Si la naturaleza nos ha creado al hombre y a la mujer desnudos, es imposible que no fantaseemos de esa forma. te voy a Suplicar que disculpes mi torpe instinto de quererte hacer mía solo por una vez, esta vez, siendo la ultima y despertando de lo que parecía ser solo un sueño húmedo. 


Autor: Andrea S 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Me encanta masturbar a una mujer.

Ver como su cuerpo se estremece, sus ojos se pierden y su respiración se hace mas forzosa. Me gusta jugar con el ritmo y la velocidad, que mis dedos dancen en su entre pierna, mientras mi boca explora su piel, juguetea con sus pechos, dando pequeños mordiscos, sutiles pero apasionados. Me gusta arrancarle gritos y una que otra palabra sucia. Me gusta que se despoje de todo prejuicio y sea quien desea ser todo el tiempo. Me gusta que entre la lujuria y la pasión me desgarre, que se haga mas frecuente su respiración, que arda la piel y justo en el éxtasis del momento, llegue al clímax cortando con un grito. Un grito diferente, uno que es mas silencio. Como si muriera momentáneamente y despertara con una sonrisa, una completamente sincera. Me encanta masturbar a una mujer, por que cuando acaba, significa que apenas empieza lo mejor. No estoy hablando de sexo señores, hablo de esa complicidad, esa intimidad que solo se consigue con la confianza mutua de hacerse el amor... Autor: Anó...

Poema Amor Verdadero de William Shakespeare

No, no aparta a dos almas amadoras adverso caso ni crüel porfía: nunca mengua el amor ni se desvía, y es uno y sin mudanza a todas horas. Es fanal que borrascas bramadoras con inmóviles rayos desafía; estrella fija que los barcos guía; mides su altura, mas su esencia ignoras. Amor no sigue la fugaz corriente de la edad, que deshace los colores de los floridos labios y mejillas. Eres eterno, Amor: si esto desmiente mi vida, no he sentido tus ardores, ni supe comprender tus maravillas.

Espelucame pa' toda la vida.

Tengo que decir, que: Debajo de la ropa de ese hombre, se esconden preposiciones que te hacen perder la cordura, sobre todo a mí, su vestimenta es el consuelo de mis artificios, para tener límites, límites de no hacer el amor con él, en cada estación, su ropa, es el equipamiento que lo protege de mi ansiedad, aunque nuestros mundos choquen por la manera que mi lengua viperina, lo hiere, también me gusta utilizarla, para esa clase de fines sexuales en su cuerpo; a ti te hago todo, me gusta verte sonreír dentro de mi, me gusta lo que esconde tu camisa, me gusta el recinto espiritual de tus tetillas, el color del bronceado de tu figura, hasta el borde blanco de tu cadera, y el lunar que nace a la mitad de ..., no te preocupes, nada podrá pasar entre los dos, este fragmento es secreto, y tan clandestino, como nuestra historia, este enfriamiento es por la distancia, y mi sequedad es por lo cabrona que me hizo la vida, me asusta no tenerte, para hablar de dos, tengo que empezar por mi misma...