martes, 5 de enero de 2016

Uno para dos


Que eres tan fugaz como la saliva dentro de boca humana en pleno resplandor del desierto,  eres tan permanente que no existe un día que me levanté sin buscarte, una tarde para reventar los globos de tus lóbulos a punta de besos escarlatas, ni puedo resistir otra noche sin el insecante ronquido al dormir, intento golpear bruscamente la manera de verte, porque tienes algo y me refiero al Oasis sensual de tu ser, esa desesperación de arrancar contigo lo más lejos posible, entre los surcos de tus nalgas o tus dientes de León, son cosas que no se viven de la noche a la mañana, son detalles que no puedo encontrar. era hora de que tomaras apuntes.
tu manera de mover la cintura, la sangre y la grasa de tu cuerpo como víbora, es tan sublime ver tu tranquilo espíritu sudar. Tu eventual gesto, "todo a medida, a sorbos, date cuenta que te puedo tragar entero".
Cariño, conoces mi descontrol, tengo miedo de mi misma, temo por esta irracional locura, porqué sabemos que lo es, como lo interesante de verte cantar, los idiomas que salen de tu boca.
Toma nota, que estos versos no los compongo dos veces en la misma vida, dices que no me crees, pero sinceramente no tengo ni idea como me desnudó y me arropo, como borregos ingenuos en la aurora de tus campos, dulce ruiseñor, entre alitas estoy perdiendo la razón.
Con razón te miro sin que te des cuenta, de lo que pasa en mi cabeza, crecen flores en el miocardio, en el cerebelo se acumulan colores y animales silvestres, en el matojo de mis piojos tengo la adrenalina de mis días, cada día escribo igual amigo, y es cierto que cada hora al pasarla contigo tengo que calmar los impulsos de profesar amor, un maldito remolino de tejerte en mi piel por la cantidad de tiempo necesario.
-Toma apuntes, toma nota y que se abran las ventanas del cielo, que rebosen cadenas para atarme. Atenme, cariño eres mi cielo encuero, mi paloma viral, mi realidad por instantes, mi desvelo irreal, ella se dedica a escribirte, otra a amar y juzgar, se qué
ella esta encima y se transforma
Ella prueba cada beso de tu boca
Cada vez que la haces tuya
En su naturaleza, su sangre loca, te desboca
En cada verso que le das te sonríe
Es un delirio de amor mal agüero
Cada poema que inventas, ella sigue
Rellenando de sudor un agujero
Perfecta e incorrecta, adicta a tu sexo
 madura a su modo
presionando amarla sin tapujos, con exceso
Ella sabe que soy su esclavo nacido, soy nada y todo, te aman como yo.
Gitana blanca, labios delgados encima de tu pecho
baila, danza, cae, la has recibo desnuda
Ojos grandes, te mira y que en ti ya esta hecho
embruja, la bruja para decirle si, con voz entonada, esclarecedora, mujer amante y deslocada.
Despeinada, ave libre desplumada.
Yo simplemente lo aceptó, que me gusta que tomes apuntes, mientras te hacemos nuestro, te hacemos uno-..
Autor: Andrea s

Quiero sanarme el alma



"Un día de estos le seré infiel al espíritu. Voy a desnudar los coros ajenos y regaños vecinos, para fidelizar mis huesos al placer, sobre las cuestiones de mis ancestros, los ceñiré de sensaciones nuevas, aunque se lastimen mis carnes, aunque sangren recuerdos en las sabanas y almohadas, voy a prenderles fuego, comenzaré con la ropa sucia, me sentiré tímida y no pronunciaré nombre, cerraré los oídos, taparé mi nariz, gemiré por dentro. Voy a sanarme el alma, que me bese el cuello, el cabello, los senos. después -con el alma completamente desnuda-, tomaré, sonreire y acabaré con alguien que no eres tú, no me lamentaré por nada, en una cama de las que no se permite andar con rodeos. Que sea otro que tenga la delicadeza de explicarme lo que esta pasando, para fusionarme desde afuera, despegar la soledad, y que simplemente las dos partes se convierten en una sola. Tan fugaz como un tren express de una estación en buenos aires, Y aunque la madrugada su boca me duela en la piel; seguiré echando madera al sufrimiento para que ardan, porque ha de llegar un amor que no miente, que me ame y me ame, como no supiste tú"..
Autor: Andrea s

La Cláusula


"Esperó que la persona que este contigo y tenga tu esfuerzo y amor, te trate lo más de bien como lo hice yo porque te lo mereces, enseñale lo que te enseñé en las cosas buenas y bonitas de las relaciones, no me defraudes más; aunque al principio dolio; el sabio sabe esperar. sobre todo esperó que no te rompan las nuevas intenciones de iniciar, apaguen el sentir de tu corazón, o te lastimen, no me gustaría enterarme que te dejaron incompleto, pues yo te mantuve entero, sin rasguños; esa será la condición para olvidarte; disponer un espacio de mi alma a la música, al arte, a los viajes, a los tantos cigarrillos que no fume a tu lado, el sin sabor de la gloria para al final.. perderte, hoy no tengo el aroma de alcohol, mañana sí, no volvere a interrumpir tu felicidad, y en medio de mis lágrimas recordaré que borre tu contacto para no mortificar las ganas de vivir..
Autor: Andrea s

Tu desnudez, las sabanas y la Luna



El tirante del vestido en seda, caía en su brazo, después de tantas horas desabrochando los botones, destapando lo que parecía ser el paraiso; el amante se acercó a su pecho, inocentemente colocó su oído, así escucharía mejor lo que aquella mujer inquieta no decía, ni murmuraba con su voz; en medio de la silenciosa habitación, se mordian las imágenes de sus cuerpos a puntos finales de destapar, parecía sorprendente, como si eso no hubiese sido nunca, como si no fuese a suceder, como sí interrumpir ese momento, sería la gran granada de sus enemigos, -aquel momentito tan propio de ellos-, como si alguien en un segundo fumigaria insecticida sobre las ganas de los pequeños insectos, hormigas delante del inmenso universo, nadando para sobrevivir. Vacíos, porque nada pasaba aún, se podria decir que si no se desnudaban, alguno en ese cubículo entraría en desesperación, la Luna, Cupido  o los dedos; la energía debía ser mezclada, como sí enredarse en ese momento, sería la gran granada de los ángeles. Aumentó la confianza de cerrar las cortinas del mundo, para abrir las puertas de la ancha constelación.Mirando fijamente a los ojos de su amada, sonreía sin que nadie observará, pegados con la goma del eterno y lujurioso amor juvenil, yacían nuestros amantes sin ropa, ni excusas; a través de las coberturas del colchón; posando sus deseos en las curvas, firmes y desgastadas como reliquias de mármol, cada uno sentía los vellos de su espalda baja, vacilando con sus jugosos paladares abiertos dispuestos a probar y explorar sin razones, ni meditaciones; las manos calculaban el peso y la gravedad de llevarla hasta la posición de su cuerpo tendido en la cama, en plena madrugada. Desde el cielo, la llana cara de la Luna, se sonrojaba, temblando en conmoción, abría y cerraba sus alas, hasta volar entre los destellos de la pólvora, posando sobre el ventilador de los dias del año; para ver renacer y morir a un hombre y una mujer, quienes por primera vez dormían entre sábanas turcas, egipcias, europeas o costeras (solo ellos conocen los lugares de sus encuentros), entre sabanas donadas por las mismas estrellas, con la intención de cubrir el espeso frío de su separación. De vez en cuando, a ciertas horas ella despertaba con miedo, mientras su amado abrazaba su cuerpo, siguiendo los pasos en aquellos sueños de grandes temores y zaetas. Sonreían y hacían nuevamente figuras sobre la arena, sobre la cama, sobre las nubes  o sobre las plantas (solo ellos conocen las posadas de sus lechos). Entre más leche, entre más miel y besos, se embriagaron hasta morir rendidos, cuando nacía el sol Virgen que desconoce la faceta de los amantes..
Autor: Andrea s

domingo, 3 de enero de 2016

El gato gordo e ingrato

Fidelidad el nudo de la conciencia y la razón, felino mal acostumbrado.
Seamos honestos, ninguno de los dos siente amor.
Seamos sinceros, esa indiferencia al tocarse las manos heladas del otro les está facilitando el desprecio.
Dan ganas de decir: hasta luego, adiós, hasta nunca.
Quebrantados, heridos, besándose encima de sus recuerdos, pierden cada segundo de su existencia absurda. “Bebe, bebe mucho café, bebe alcohol mucho, lo suficiente para comenzar de nuevo, mujer”. Sudan las axilas del miedo y del pánico, la ropa se hace apretada, todos observando nada de ellos, todo de sí mismos. Alguien que pueda contestar el teléfono sin desconfiar, alguien que entienda sobre los viajes imprevistos, los olores de la camisa, los silencios en cada eyaculación.


Los gestos son puntales, es imposible de controlar; cuestionemos algo sencillo y directo: ¿Qué es la fidelidad del amante fantasma? Si hoy conocen la respuesta, en carne, en cama, en boca y sus propios sudores. Mañana, es más probable que nazca el espectro de otro cuerpo, de un amante que desconocen, aparecen y arrastran la dignidad, siendo fieles al lesbianismo y al homosexualismo irónico de sus asquerosas bocas, salivas usadas, ella follando con tus mujeres, y tú, tu varonil existencia, encima de sus maridos fantasmas. (Un amor equivoco, un gato rasgando la cortina, escupiendo el plato, un gordo ingrato)
“Estemos orgullosos, engaños y risas, hay que mantener el criterio social en alto; el que dirán de su esposa y sus prendas, es mejor fingir, sin detenerse, hombre”.

Les digo algo, dos hormigas que se ahogan en su veneno amoroso en el ancho vaso de las decisiones; “la esposa no ve el rostro de su esposo, sino el de sus fieles amantes, y él, solo ve los reflejos de los  hombres que posiblemente la hubiesen hecho feliz".

Inspirado en los engaños maritales
Autor: Andrea s