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jueves, 22 de octubre de 2015

Leer es mi orgasmo.

Placida, satisfecha, enlechada de escribir, me paso horas deleitándome escribiendo, mirando a través de historias, cuentos y anécdotas que no son mías, pero disfruto como si fuesen; enrollada en una sola misión, tener el gemido de un lector, obtener la sonrisa de una ama de casa desesperada por dejar volar su imaginación, aclaro, no es perversión, es cuestión de entregarse a leer, fomentar escribir indecencias para depravados naturales, santos y puros, ángeles que nacen para disimular educación, fantoches de dineros, cuneros de madera pobre, el que quiera también leer que lea, que escuche, que ria, que juzgue. Entregarse  las consecuencias de seguir un juego espiritual, si quiere aumentar el erotismo planteado por religiosos inmorales, si quiere tener orgasmos múltiples con la vecina, su sobrina y su madrastra, el de una lesbiana violadora, el de un anciano columnista o el que muere follando. Escribir no me hace cuestionar, me hace moral y me hace mujer, me hace escuchar, me hace sentir lo que nunca vi con ojos, pero que escuche de bocas ajenas, leer es mi mayor orgasmo mental. Autor: Andrea s.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Gracias por las caricias.



''Hoy he matado el verano, y me has abierto el refugio de tus labios bajos.''
-Pedro Pastor.

Me llené de nudos
la garganta
todos estos años,
y de vez en cuando,
alguien valiente tiene la osadía de hacer el intento de deshacerlos,
y yo me dejo,
y empiezo a sonreir
a mil revoluciones por minuto,
como si se me otorgara la cosquilla más larga y aguda de la historia, como si me rociaran la cara y el paisaje con la felicidad que nunca merecí, como si no hubiera nada más bonito que mi risa.

Y empiezo a juguetear todos los días con mi horizonte temporal,
contigo,
y ya no puedo masturbarme solo, sólo por matar el tiempo,
porque me llenaria de culpa si me sorprende tu sonrisa mientras lo hago.

Todavía no sé por qué.
Así que no lo hago.

Y te dibujo en mi cabeza como el cisne más bonito del lago,
como la eternidad con la mirada más triste,
y le cuento a mis amigos que me has dado la mamada de mi vida,
y de las suyas,
que tienes una lengua capaz de acariciarme desde dentro,
que va a ser imposible no pensar en tu cara empapada de ganas cada vez que alguien diga 'calor',
que es jodidamente bonita la vida
si la miro desde cualquiera de tus puntos.

De vista.

Puse las manos sobre el fuego y cerre los ojos como quien te busca un beso,
aposté el corazón al todo o nada, concediendo al azar los futuros daños,
asumiendo el desastre predestinado.

Me miré y me dije: quiero ser feliz hasta el final de este suicidio.
Me acerqué al borde del abismo y me enamoré del vertigo que susurraban tus labios bajos.

Fue precioso y preciso,
como el milagro de un az bajo la manga,
como un largo dia de lluvia y el dulce calor de mil colillas a medio morir entre tus manos,
como una sobredosis de magia frente a la cootidianidad de esta ciudad.

¿cuándo te corres? te pregunto,
no dices nada, pero llueve,
y se tiñen las nubes de gris.
Y se asoma todo tu frio.

Nuestro cielo son siete pisos arriba, y allí la inmortalidad ya no me queda grande,
y puedo ser capaz de beberme toda el agua de mi naufragio de un sólo sorbo,
y salvarnos de paso.

Mirarte desde aquí abajo,
acurrucado en el fondo
de esta melancolía prestada
y pensar: ojalá vieras lo bien que conjuga tu perfil con la luna,
y con lo mucho que te gusta.

Dime: ¿cómo aprendiste a sonreir con esa guillotina entre los dientes?
¿cuál es el precio del silencio de todo ese crujir de otoño que llevas dentro?
¿de dónde sacas esa fuerza para catapultar todas tus comisuras en un sólo segundo?

Me pregunto.
Te miro.
Respondo.

Antes,
jugaba por las noches a desahuciar promesas,
a decorar con lagrimas y sangre la certeza del futuro,
a dibujarle tiros al blanco al destino.

Ahora puedo brindar
sin miedo
por el siguiente paso en falso,
todos los días,
y sonreirle a los vecinos,
y saludar por las mañanas,
fumar menos -si lo deseas-
y besarte un poquito más.

Debo confesartelo,
en el fondo sé que será hermoso
cuando vengas a reventarme el corazón.

Así que adelante.

Y ya sabes,
gracias,
por sonrojarme el miedo,
por las caricias.

Te lo juro
que si me dejas,
te follaría toda la vida...Autor: Tom sawyer