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viernes, 15 de mayo de 2015

panico en raices

Asertiva y liviana; Empecé a creer “believe”, sabía en el fondo de mi alma que pronto me salvaría de lo que se aproximaba, el peor miedo sin nombre, tuve que arrastrarlo conmigo desde mi infancia, era pesado me agotaba psicológicamente, me avergonzaba traerlo conmigo, alguien más debió sufrirlo para traspasarme hereditariamente esa maldición, ¿acaso me salvaría algo como el amor? “love”, parecía una locura, yo estaba más de aquellos lares que de estos terrenos físicos, parecía un palpitar incesante en mi corazón, por eso nunca lo escuche sinceramente, con tanta frialdad con tanta ansiedad, que me ahogaba, me deprimía y hasta el día de hoy aprendí a que uno vale más que sus errores, no hay peor miedo que tener miedo, solo tenía 7 años de edad, el peor episodio traumático que creía tener, algo secreto como un superpoder, algo que me hacía especial a los otros niños, quien sabe quiénes más lo vivieron; Se rieron de verme caer, me arrastre entre la arena del pavimento con las rodillas ensangrentadas el día de mi cumpleaños, mi cabello desapareció mas de 30 cm, y aun así, no me imaginaba dentro de un centro de rehabilitación, como decían que terminaría en pocos días; no fueron las pastillas más caras o complejas, una obsesión que se mantenía silenciosa y mortal, matándome lentamente en cada año, en cada reunión o fiesta, no fueron los tarjetones humanos, ni los miles lugares que logre escapar a tiempo antes de explotar con la fobia, el pánico de caer y no levantarme, para reemplazar la amargura de aquel desabrido sentimiento, me embriague hasta vomitar arcoíris de decepción; sin embargo alguien del más allá, fuera de este mundo inimaginable, algo sobrenatural tomo mi corazón roto, cicatrizado, quebrado, herido y confundido, deje de correr en círculos, y en todos estos meses, he sido libre, mas que una etapa o trastorno, un milagro porque... ¿yo? yo fui libre…Autor: Andrea s

miércoles, 13 de mayo de 2015

El impulso del hombre detrás de la bocina

Tenia la voz chisposa, zumbaba en mi oido un: hola, espere a que te desocuparas para insistir que sólo necesito ser escuchado. De alguna forma esperaba su llamada, esto tiene lógica en mis criterios, cada noche se fue convirtiendo un instante de cielo. No es prohibido, no es intocable, no es pecado, sólo a veces necesitamos hallar la conexión que nos haga sentir amados o simplemente trasnochar para ser escuchados. No quiero hablar del costo, de las consecuencias, ya que es más que obvio que cuando salía la Luna; mi voz sonaba delirante, olvidadiza e inocente si se me permite decirlo. se preparaba el firmamento con el repertorio de canciones, en la bocina suya sonaba el gustazo de escucharme hablar, el se arrinconaba a buscar señal en alguna parte de su casa, solo para hablar conmigo, uno de los pretextos que me hicieron contestar sus llamados . Al principio era tan incómodo escucharle la voz a un desconocido con complejo demodelor de puerto riqueño o tal vez cubano, pero en sus llamadas clandestinas, el me hizo saber que sus intenciones eran tan bonitas y sencillas como la de los hombres no comunes y corrientes, esa clase de hombre que no sabía que existían. En mi concepto escribir sobre el no sería la perdición, sino la feroz capacidad que me revivió después de tanta muerte literaria, me inspire aquella noche con la poca información de un hombre que nunca amare, pero que en mi filosofía amaba hablar con el hombre detras de la bocina...Autor: Andrea s

lunes, 4 de mayo de 2015

lo que de verdad duele

Lo que de verdad duele. “Y si te lo perdono, seguro que lo olvido” -Noel Nicola. No, no dueles porque estés con él y me dejaras a mi Ni el pensar cuántos besos incontables han apilado en la cima de sus sueños Poco hace daño (y aquí mentiré un poco) el imaginarlos desnudos Y que le enseñes lo que yo te enseñé entre caricias y orgasmos Poco importa y duele que sonrieras por otra sonrisa Y que seas feliz me da cierto sinsabor a alegría. No duele que me enseñaras a escribir solo para ti Olvidándome de lo demás, porque en ese mundo de los dos, fui feliz. Lo que de verdad duele, lo que sí no te perdono Eran las palabras que apilaste para mi estadía mientras planeabas tu partida Esos no te vayas nunca para que te fueras en un por siempre Lo que duele es que pusieras semillas de sueños en mi pecho Y lo rosearas con mimos hasta verlos florecer Y en un momento inesperado lo arrancaras Para deshojar nuestras flores y preguntarte en cada pétalo Si él te quería o no te quería. Lo que aniquila es el tener fe en ti Por encima de todas probabilidades Que estuvieran más allá de tu sonrisa. Lo que destroza es llorar de tinta negra nuestros sueños A una hoja insensible para volverlas barquitos de papel Y arrojarla al lago donde nos quisimos, Para creer que aún flotamos, que todavía no nos hundimos. Lo que mata y me condena a la vida Es saber que las canciones que te enseñé para los dos Se lo cantes a otro en la intimidad, diciendo que antes de él no tenías un hogar. En conclusión, lo que duele es que tomaras todas tus falsas promesas Y la apilaras en una bala para fusilarme Sabiendo que contigo Nunca usé chaleco antipalabras...Autor: Billie Jean Madera