viernes, 12 de diciembre de 2014

¿Porque sera?

Nos escondimos antes de que anocheciera, habíamos visitado todas las veredas del pueblo, mi cabello estaba algo espolvoreado con la brisa de aquel día, me lo recogí mientras la blusa se levantaba, mi ombligo se destapó, metí mi falda en medio de mis piernas y me agache para recoger la moñita, quería hacerme una cola de caballo y seguir campante por la carretera, pero lo único que notaba era que mi falda se alzaba inocentemente para provocarlo, trague en seco cuando se dio cuenta de mis intenciones, pero no podía controlarme, mis hormonas estaban a millón, tenía que aprovechar ese momento, a como dé lugar intente resbalarme en sus brazos, olvide casualmente la ropa interior en la choza donde una vez lo bes, mientras tanto el ignoraba mis agravios, mis delirios nocturnos y la tembladera bajo las sabanas por unos segundos cuando estoy completamente sola, empiezo a gritar su nombre completo; Estábamos pipones del almuerzo, sin darme cuenta se había recostado en la cama de paja de aquella finca, por unos cuantos minutos, no era la mejor hora para jugar como infantes, solo quería verlo dormir, ignorante que mis ojos lo rodeaban, lo detallaban, lo observaban, ingenuo de las ganas que mi cubre lecho le tenía a su sudor, hasta cuando se quita los zapatos de campesino local, este es un deseo feroz que me hace caer desde una gran altura, le susurre mientras dormía, hasta desvanecerme en su piel, dulce y olorosa cuando las gotas de la cascada se posan en él, le he visto ducharse, me he metido atrevidamente pero no resulta nada, nuestras pieles solo se rozan bajo el agua, nos frotamos y siento cosas desde los pies hasta la cabeza, sin las más mínimas intenciones de amor, no sé qué hacer después de estar cerca de él, desnudos y a solas, pero pareciese que su cuerpo se hubiese puesto de acuerdo con la sabana para traerme recuerdos del ayer, la temperatura en la habitación aumentaba por el ardiente sol de afuera, me dieron ganas de acompañarle por un ratico, mis manos no se conformaban con tocarle suavemente, él lo sabe, el conoce cuanto sus besos me hacen sorda a los sonidos del alrededor, al juntarme a él todo esta livianamente preparado, me abrí de par en par, me solté el cabello, espere que mi cuerpo eructara sus vibraciones, me erice muchas veces, me fui despojando de mis cortos chiritos, me acosté encima de él mientras dormía profundamente, olí su cabello, frote sus mejillas, sin tenerlo tan dentro, estaba tocando el cielo, me estaba desplomando en sus brazos, era mi perdición, el pecado de una joven, la libertad de un soñador, la tristeza de sus rechazos, mi alegría y mi razón, ¡ay de mí!, ya no puedo dejar de quererle…Autor: Andrea s

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