martes, 16 de diciembre de 2014

Esperar algo que nunca llego

Parece que ya me hubiesen dicho que iba a caminar en círculos toda la noche, mi terquedad no me dejo ver más allá de mis emociones, por cada escalón que subí, sentía que las esperanzas me escupían desde el techo, cayendo danzantes en mis mejillas, mi sonrisa estaba sostenida por dos palos de escoba de par en par, con los brazos colgantes de paciencia, los ruidos disminuyeron toda la velada, mientras me pregunté porque el miedo y la duda me acechaban sin control, estaba en plena soledad, me empezó a gustar y me quede esperando por nada, disfrute el placer incontenido de no mover un dedo por varias horas, me levante y como si nada perdí uno a uno, los recuerdos que intentó mencionarme cuando ya no quería volver a verle, fui a parar al mismo lugar de siempre desde que se fue; las pesadillas son constantes, las tengo por costumbre gracias al sentimiento de extrañar a una persona que ya no existe en mi agenda, sonreí más de la cuenta, era ayer cuando necesitaba ponerme en pie con su mano pálida. Parecen sueños que no acaban de los cuales nunca me despierto, excepto a la misma hora, donde me levanto sudando, agitada y temblorosa de terror, porque me quedo su aroma impregnado en la tela de mi manto, tengo que lavar las sabanas una vez más, entre tanta pendejada hubo más confusión, menos conectores para darle sentido a esta mierda, desde que me dejó esperando con un flor desabrida rosada y el abrazo que nunca me pidió, ya que estuvimos separados por un montón de metal oxidado, viejo y el tiempo necesario para darnos cuenta que no estamos hechos el uno para el otro, que voy a morir de a poco o a gritos por la disolvencia de tu impaciencia, por las ganas de abrir las otras barreras que nos separaron, por cerrar las ventanas, y verte por última vez en el reojo de la escalera…Autor: Andrea s

viernes, 12 de diciembre de 2014

¿Porque sera?

Nos escondimos antes de que anocheciera, habíamos visitado todas las veredas del pueblo, mi cabello estaba algo espolvoreado con la brisa de aquel día, me lo recogí mientras la blusa se levantaba, mi ombligo se destapó, metí mi falda en medio de mis piernas y me agache para recoger la moñita, quería hacerme una cola de caballo y seguir campante por la carretera, pero lo único que notaba era que mi falda se alzaba inocentemente para provocarlo, trague en seco cuando se dio cuenta de mis intenciones, pero no podía controlarme, mis hormonas estaban a millón, tenía que aprovechar ese momento, a como dé lugar intente resbalarme en sus brazos, olvide casualmente la ropa interior en la choza donde una vez lo bes, mientras tanto el ignoraba mis agravios, mis delirios nocturnos y la tembladera bajo las sabanas por unos segundos cuando estoy completamente sola, empiezo a gritar su nombre completo; Estábamos pipones del almuerzo, sin darme cuenta se había recostado en la cama de paja de aquella finca, por unos cuantos minutos, no era la mejor hora para jugar como infantes, solo quería verlo dormir, ignorante que mis ojos lo rodeaban, lo detallaban, lo observaban, ingenuo de las ganas que mi cubre lecho le tenía a su sudor, hasta cuando se quita los zapatos de campesino local, este es un deseo feroz que me hace caer desde una gran altura, le susurre mientras dormía, hasta desvanecerme en su piel, dulce y olorosa cuando las gotas de la cascada se posan en él, le he visto ducharse, me he metido atrevidamente pero no resulta nada, nuestras pieles solo se rozan bajo el agua, nos frotamos y siento cosas desde los pies hasta la cabeza, sin las más mínimas intenciones de amor, no sé qué hacer después de estar cerca de él, desnudos y a solas, pero pareciese que su cuerpo se hubiese puesto de acuerdo con la sabana para traerme recuerdos del ayer, la temperatura en la habitación aumentaba por el ardiente sol de afuera, me dieron ganas de acompañarle por un ratico, mis manos no se conformaban con tocarle suavemente, él lo sabe, el conoce cuanto sus besos me hacen sorda a los sonidos del alrededor, al juntarme a él todo esta livianamente preparado, me abrí de par en par, me solté el cabello, espere que mi cuerpo eructara sus vibraciones, me erice muchas veces, me fui despojando de mis cortos chiritos, me acosté encima de él mientras dormía profundamente, olí su cabello, frote sus mejillas, sin tenerlo tan dentro, estaba tocando el cielo, me estaba desplomando en sus brazos, era mi perdición, el pecado de una joven, la libertad de un soñador, la tristeza de sus rechazos, mi alegría y mi razón, ¡ay de mí!, ya no puedo dejar de quererle…Autor: Andrea s

martes, 9 de diciembre de 2014

Libro Ambiguo

Una niña pequeña en los brazos de incontanbles pechos varoniles, Parecen vanas mis suplicas, una vez mas mis dedos pesan al pasar de letra en letra, de la gloria a la tragica cama de sabanas usadas, me cuesta escribir algo agradable para quien no se tiene certeza de fidelidad, mucha palabrería, no es carnal, su cuerpo parece estable y su mente navega entre pechos desconocidos, pálidos como los míos, pieles secas, usadas y frescas, alguien que quiera leerme por dentro, saborearme como si nunca hubiese probado el placer, no importa el cuando, como y porque; quiero que cuando llegue el soñador indicado se asome con un ramo de inexperimentados nombres, por si fuera poco, me explique el porque de su demora, que me coloque un apodo, tratame como si fuera un libro inexplorado, ambicioso y suspicaz, ¿quien me mirase con ganas de abrirme en cada pagina?, no pongas tus manos llenas de saliva en mi, se delicado y usa un liquido especial, alguien que pronuncie un apodo unico, no repetitivo y diferente como suelen hacerlo con mi pobre corazón, que no lo hayan utilizado con cualquier mujer, quiero algo mas, que me pertenezca, ¡si, he sido mala!, pido piedad, aun espero mucho de los demas, quiero un poema irrepetible, porque las palabras tuyas ya me los conozco, y los que leí estaban desabridos, me lastimaron y fingi amar, cuando me escapaba en unos de sus delirios, mientras nos haciamos... uno, realmente me hice una con muchas mas, porque en su mente y su piel jamas se iba a disipar su olor, traia consigo las guerras peleadas, me calle y trate de amar en cada punzo, la suciedad de sus pensamientos, nadie lo sabe, solo son secretitos que me atemorizan, el pianista toca al son de sus dedos, yo escribo gracias al sonido de mis teclas, porque mis ojos son el perjuicio de ver la moralidad de tu trato, le dejo ver mis pantis mientras se enloquece por correr tras de mi por toda la habitación, y aun asi, sigue su mente en los recuerdos que pude leer de su puño y letra a rostros extranjeros al mio...Autor: Andrea s

A DONDE IRÉ A LLEGAR

Caen las lágrimas de mis tristes pensamientos, no he podido dejar de pensarla ni un solo instante, he sabido cómo mantener fuerte ese sentimiento y el inmenso río violento que corre dentro de mí cuando le recuerdo. Son las melodías de las estrellas, son los acordes de un piano, son los días grises, horas enteras en un ordenador escribiendo, miradas fijas a una fotografía que ocurrió sin ocurrir y un pensamiento inscrito y tatuado que asecha cada milisegundo de mi existencia, es una rutina que debo sostener y confrontar día a día. No tengo nada que valga la pena, todo lo perdí, todo está perdido, sin ella nada es lo mismo, quiero tenerla junto a mí. Iré. Iré pensando en cómo sacarla de mi mente, aunque nunca logre tal objetivo, pensaré que nunca fue su amor, y viviré como el hombre que sufrió de amnesia y que nunca más logró volver a recordar. Para qué engañarme. Sé, que muy probablemente la amnesia sea redundante en mi caso, pues le recuerdo con gran intensidad, mi espíritu depende de su necesaria existencia, mi sangre y sus proteínas andan inmersas en un caudal de amor por ella; es tanto pedirle al universo que conspire. En un ataúd de hierro vivo, hundiéndome entre las piedras oxidadas que me dejó con un beso inmortal, en una ciudad en donde solo existe ella, y una confusión que derrota y bloquea el más amplio torrente. A veces pienso en mi enfermedad, esa que resulta no vivir en la realidad. El mar de mis pensamientos suele despertarme, y no lo entiendo, no puedo descifrarlo. Un día le hice una canción con pedacitos de corazón, con una pizca de oro y un tanto de oxígeno que me saqué de los pulmones para enamorarle su hermosa conciencia de reina, pero innecesario fue. Esta vida que tengo, donde ella está incluida como si necesaria fuera, me resulta difícil sobrellevarla así; es que de verdad el pensar que sus cariños por mí se fueron, me consume el alma como un papel en la hoguera. Quisiera, pedirle que vuelva y me brinde de nuevo la posibilidad de entrar en su lecho y hacerle un castillo, quisiera convertirle cada pelo en láminas de oro, robaría al cielo su nombre para que me ilumine siempre la EXISTENCIA, compraría el elixir de la vida para siempre estar junto a ella. Aquí estoy cariño, pensándote a cada instante y mirándote a los ojos, no he podido vencer ese amor que por ti siento. En cambio tú, remota y displicente, sin brindarme la luz de esperanza que hoy necesito para vivir, por eso, reina de mi inmenso bosque no hago más que extrañarte y añorarte desde entonces. Mi aflicción me condena, pensar que ya no estoy en tu mente, y que otro asecha tus sentimientos me deja desolado y siento fallecer. Estoy triste, y creo que nunca la olvidaré; A meli...Autor: Francisco Diaz

EN MIS SURCOS CEREBRALES HABITA

Ahora no sé cómo poder olvidarla. El tiempo se fue y consigo esos momentos gratos y complacientes que su presencia me dejó. Claramente desde que la conocí ha sido mi más retado sueño, atreviéndome a decir que frustrado está, ya que no existen los motivos ni las razones para establecerme en su mundo. Este es un escrito más, un pedazo de letra en el cual quisiera decirle todo lo estúpido, ingenuo, iluso y desalineado que soy, pues muy seguramente ella nunca me leerá ni sabrá que existe en mi mente. No creo llegar a encontrar otro más crédulo que yo, en excepción esos que quieren visualizar al mismo dios, aunque estar con ella es algo similar. Desde que me dejó, se ha convertido en mi recuero como una violeta coronada de espinas, que llega a lo más profundo de mi alma perforando el más intrínseco momento de paz. Es que si no fuera porque sus ojos tienen color de luna de día con arcilla no tendría argumentos para recordarle. Realmente no sé porque he de recordarle tanto, si pudiera, viajaría a mi corteza cerebral y preguntaría a mis neuronas por qué sus neurotransmisores tienen su nombre y su imagen, pero no puedo, lo siento, la quiero. La quiero como se quieren ciertas cosas oscuras; secretamente entre mi sombra y mi alma, no sé por qué la quiero pero lo hago. No obstante, ese cariño que le guardo se asemeja a esa planta que no florece pero guarda dentro de sí escondida la luz de una flor, pues desde que la conocí, me inundó su energía blanca que lleva siempre como el viento entre las montañas, y es una dura realidad que no sepa, cuánto la quiero. MC....Autor: Francisco Diaz

domingo, 7 de diciembre de 2014

Antologia del desencanto a una sirena

Fue en ese entonces cuando empezó el viaje por el mar,el cual no había conocido nunca. Aquel sujeto, experimentando nuevos horizontes y dispuesto a asumir los riesgos que resultaba el tener que forjarse un rumbo incierto sin prototipos de futuro, y un etcétera de experiencias por las que debería pasar con la condición de enfrentar el destino. Esas costas desoladas y con profundas aguas que empezaban a asesinar el más tranquilo momento de su vida, la soledad y el desencanto propiciaron su presente. Afuera llovía y la historia aún no terminaba. Su cielo nublado y su ambiente árido le causaban pensamientos obscenos y terminales, aparecía borracho en las noches y romántico en las mañanas; en su rincón cada momento hablaba con su guitarra, ese idioma confuso y complicado de entender, pues ella le respondía con hermosas melodías y acordes que proporcionaban color a su paisaje pero nublaba su conciencia. Nada le importaba, su fortuna cayó en el infortunio y la necesidad de surgir iba en línea recta vertical descendente, pues los motivos y las ganas desaparecieron la última vez que intentó añadir a su instante un íntimo de sentimiento. Aquel mar en el que se encontraba aventurado, embravecido e insurrecto rompió todo el esplendor y su encantó culminó, la nave de aquel sujeto fue consumida y no quedó otra cosa que los restos de un pasado aparentemente sólido y estable, sin embargo aquel sujeto que en la desolación tocaba la guitarra, sintió que unas manos recogieron su espalda y guardaron de su existencia por un momento más. Era ella, una sirena de Ojos negros resplandecientes, sonrisa abrumadora capaz de albergar siglos de paz y alegría, silueta con el error de llegar al límite de la perfección, y una voz cantada por almas benditas y coros de milagrosos ángeles que caen el cielo añorando tan deseado cariño. Su pelo vestía hermosas flores y su mirada de aurora causaba encanto por todo el lugar, era la mujer más bella que había mirado, así la había soñado. La vida de aquel sujeto consistía en contar cada lucero del firmamento junto con la presencia brillante de su sirena, ninguna mujer en su realidad había inducido tanta esperanza en la holgada fantasía de su existencia, aunque sus vidas eran distintas nunca dejó que quererle y siempre pudo amarla con límites indefinidos. Llevarla en su corazón y mente no era ningún enigma, sin embargo el traerla consigo en materia física le resultaba un arduo trabajo, pues el destino quiso encontrarlos, pero fue cruel al no dejarlos unirse para ser feliz. Adiós sirena! Cómo hago para amarte tanto, cómo pudiste adueñarte de mis sentimientos. Con lágrimas a punto de caer de sus pupilas enfrentándose a la penosa idea de tener que encarar a lo que ahora sentía por ella, sin ella. Pensó que tal vez la muerte sabe que al final siempre alcanza a la vida, por eso probablemente él tendría una vida de ventaja, y fervorosamente cada noche en compañía de la luna y las estrellas clamaba a sus caminos las ganas de querer estar con ella un poco más. Quiso vivir dos veces en la vida: una de mentira, la otra de verdad. Equivocarse para ya no equivocarse, conocerla y no dejarla equivocar. El problema resultó inmenso cuando se dio cuenta que no podía aplazar sus pensamientos ni dejar de insistirle a su conciencia olvidarse de su amor, pues ese cautivo que lo tuvo preso estuvo presente y vivo cada minuto de su vida, y ahora no podría superar ese amor que le produjo el haberla encontrado en su existencia. Quiso abrirse el pecho y regalárselo. En la mejilla estampada el retrato de aquella sirena, y en sus labios marcados los besos que una noche florecieron de un amor corto y efímero que tuvo lugar en una de las mejores partes de su vida, esos recuerdos que lleva adheridos a su mente como el oxígeno a su sangre dan aliento a la tristeza y nostalgia crónica. Sus deseos afligidos lo llevan a cavilar que si todo es mentira, en la próxima vida, quiere volverla a ver...Melitza.C “Adiós sirena”... Autor: Francisco Diaz

TRISTE MORTAL

He me aquí. Aferrándome a lo incierto y clamando a lo imposible, no he sabido como quitarme se encima esa ausencia crónica y los pensamientos que existen cada vez que nombro las sílabas de su nombre, yo tanto que la anhelo y vivo cada vez que veo sus imágenes como recuerdos grapados en mis células. Y ella, tan distante y complicada, he olvidado su lejano cariño ostentoso, ese que un día me dio y como un fantasmas actúo al dejarme inmerso en el olvido. Ahora, percibo las colinas de su omisión entre los ríos del inmenso caudal que corre por mi mente, y claramente vivo dudando de ese relevante cariño que por mi sintió...Autor: Francisco Diaz