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jueves, 30 de octubre de 2014

Don Francisco

El dia ha terminado, todos se han marchado, excepto el hombre con su camioneta negra, tenia una vestimenta neutra, parecia tan distante, pero ¿Qué hacia ahí?, hace tiempo no se le veia por estos lares, ese hombre tan misterioso, frio y palido, todos estabamos dolidos por Camelia, todo el pueblo llego a despedirla, tal vez se hubiese salvado la hermosa camelia, de caderas sencillas, de piernas delgadas, de brazos flacidos, de cabellos pulidos y de sonrisa esplendida, con sus labios partidos y quebadros, si la indulgencia del pueblo se hubiese acabado en su debido momento, muchos me contaron la historia de aquel hombre con aspecto de ganadero, (nunca la crei), hasta que me acerque mas de lo permitido, por un miedo y las supersticciones de muchos alrededores me abstuve de correr hacia la curiosidad, me acerque con tal valentia porque me acompañaba Mami Sofi, en sus ojos desgastados habia un brillo celeste, una luz parpadenate que gritaba alegria, estaban escondidos muchos secretos bajo su puñal de ladronzuelo, bajo sus pestañas en cada parpadeo me hablaba de un sueño frustrado, queria ser doctor de un aldea cercana, o cirujano, realmente no escuche muy bien, porque sus huesos quebraron al pronunciar el nombre de Camelia, pero las posibilidades de no pagar una carrera tan costosa en aquella epoca, aumentaban, como la gripe, el ebola y las embarazadas que no usaban ropa interior, por la humedad de las lluvias, guardaba un reverendo secreto, un cadaver, y un apostrofe del amor que nunca pudo ser, tenia en su mirada una impotencia de tener lo que nunca pude tener, un amor de maquina ochentera, o alguna de esas noches, donde su dama pudiera trepar el arbol, uno que estaba cerca de su ventana, que le impedia escaparse de la vigilancia de los simios (se le conocian a sus guardaespaldas); todo eso lo supe con tan solo mirar de reojo, la profundidad de sus ojos azules, era un hombre desgastado, pero note que en su juventud fue atractivo, pero esa tarde no me parecio indicada; Es una buena época (pensé, mientras me asomaba por la ventana, preguntándome de qué escribiría ahora), escribí aquel encuentro con ese hombre, su nombre era difícil de aprender, en un pueblo donde se conocen las caras y los apellidos, solamente me acuerdo de su triste mirada...mientras sucedía esto, deje pasar de una a una estación, la gente del pueblo era la misma, sacaba excusas y sombrillas, y empecé a desempolvar libros, aprender sobre cirugía cruda, para sentarme en una silla cómodamente, y sacar el pretexto de no ir a la peluquería, (por muchas razones) o solamente recordar que el precio de la belleza, descose mis bolsillos, o también inmortalizar que ciertos cabellos (como el mío), los peinados necesitan un trato especial en estas fechas, lejos de la lluvia (reseca y fría), que solo sirve para inspirarnos en escribir el primer desaforado pensamiento, comparado con aquel hombre conocido en todo el departamento como Don Francisco; creo que una llama lo hacia olvidar de las cosas esenciales; Día 13, en esa bitácora, no hay lugares firmes, hay líneas entre cortadas, víboras ardientes que absorben la inocencia, y un hombre con aspecto frágil y un repleto de impotencia por Camelia, la hermosa Camelia, que tenía desesperado aquel hombre con un sueño ardiente, lo único que supe de él, es que años después, vendió sus bienes y poseciones, dejo un ramo de flores en las puertas de la gobernación, donde estaba el padre de Camelia, y se marchó al amazonas, a cumplir y salvar las vidas de muchas Camelias.. Autor: Andrea s

sábado, 25 de octubre de 2014

Historia del Medioevo: "MECHUDO"

Ya me habia acostumbrado a su olor fragante de buen caballero, es uno de los aromas mas penetrantes que se han cruzado en mi vida, lo conoci errante y mechudo en los alrededores de la villa, no pude contener el deseo de volver a verlo, que lo llame ciertas veces, mientras paseaba con mi nana, era tanto la sorpresa de mi cuerpo ante los plieges de su enchurados cabellos, que en la segunda cita le propuse un par de cosas, le di un beso, y accedi a ciertos impulsos, sus manos estallaron en mi ombligo y mis dientes en su pierna media, a razon de que me enseñara porque era satisfactorio amar; Una dama, una doncella, no puede hacer esta clase de propuestas, y menos a errantes mechudos con aspecto sensual e incontenible, la mitad de mi closet guarda su perfume, otra parte se perdio en su infalible alcohoba, y el resto de mis vestidos hacen una larga espera, en la jodida fila, mis faldas ironicamente desean ser sorpresivamente despojada por sus manos; con estas razones, me era imposible aguardar en mi castillo, esperar que pasaran las horas sin él, Ja ja ja, ¡maldicion!, asi que me era dificil no ir a sus tierras, para ojear un poco sus actividades, ver sus gestos, morder su espalda, aruñar el ombligo, mencionar hasta lo que no se le permite decir a la gente culta, pero siendo como acostumbro ser, lo diré: “montarme en sus hombros, y hacerlo disolver en sudor, en tres horas y media” , le tome por sorpresa, aunque creo que los latidos del corazon le avisaron que iba directo a su aposento, me urge llegar con rapidez, cruce un amplio rio, bravo y solapado, en una carroza de un humilde campesino de aspecto noble, estabamos algo cerca, y parecia que si no llegaba en menos de minuto y medio, mi corazon se iba a adetener, y el unico culpable, seria ese hombre, porquien mi ropa habia perdido la cordura, en este caso los buenos hilos, cuando lo encontre, estaba distante, opaco y , tome la decisión de pedir perdon por equivocarme, herirlo, lastimarlo, disparale como pajaro durante estos 10 meses, por los cuales tuvo que pasar fuertes y sangrientas batallas, donde las controversias encendieron al pueblo de aquella villa, el mechudo caballero, era valiente, leal, y audaz; explicarle que luche desde mi abandona castillo, para irle a ver, solo para complacer a mis vestidos, ¿Cómo disculparme por esto?, cuando llegue tuve la osadia de devolverme con el mismo coraje, con el que me monte en la carroza, me susurro: ¡detente!, ¡Oh, una luz! O ¿un regaño?, no pude contradecirlo, subi aquellos escalones pensando en desmallar, para ver si de una buena vez caia en sus brazos, ademas tengo una masoquista pasion por las zapatillas altas, me miro, cuando lo mire, reinó en sus tierras, un amigo de la incomodidad, el silencio; no pude esperar y lo bese, como esa vez, que lo bese mientres me insultaba con muchas palabras que no recuerdo, estaba tan concentrada en su enojo, sus cachetes sonrojados y sus ojos enfurecidos, de rabia y de celos, pero solo aquella noche me lo hizo saber, nos besamos, y mi vestido se despojo sin mas, cai en esos brazos, no son de escribano, no son de pintor, no son brazos de escultor, no son de artista, no son de comerciante, no son de curandero, no eran de espadero, ni tinturero, ni carpintero de ribera, no eran brazos de cantero, ni mucho menos brazos de mareante, eran los brazos mas comodos que me habian acurrucado, tan bien, muy bien, (suspirando), ¡Ay mi noble vasallo de amor, mi amante!...Tu esclava fiel. Historia de amor…Autor: Andrea s

lunes, 20 de octubre de 2014

Mojada en complicidad

Soy un amante, aquella que muerde ferozmente tus pasiones, a veces solo quiero quedarme en silencio, es decir, escuchar junto a ti una buena melodía de jazz, beberte de a poco, beberte como el vino, que las horas pasen lento, resbalándome en tu sudor, porque necesito tiempo, tiempo para tocarte entero, besar cada parte, estallar en tu cuerpo, para que no te quejes de soledad o abandono; saborear los besos de tus labios, la saliva de tu paladar, mimarte, coquetar un poco, fumarme un cigarillo, follarte entero, caer en el juego de tu lengua, mirarte o esperar que hagas lo mismo.
dejame analizar tus ojos en silencio, para aprender de ti, para no utilizar mi voz aturdida, y ser más sutil a la hora de manejar suspiros, caricias, no te voy a negar que me gusta tocarte, oir cada latido, sobretodo cuando estas excitado, es fascinante besarte y desearte, con esa intensa pasión, me gusta que te desesperes por tenerme, me gusta que esperes por mi, recostado buscando mis piernas, haciendole cosas a nuestros cuerpos, con el vapor del placer en los poros, y desear que te vengas en mi, como esta lírica que gotea en tus oidos como la indirecta más sucia, que te propondría una mujer, tu mujer, ¡Mi amor, Mojame Entera, mojada en nuestra maldita complicidad!...Autor: Andrea s

viernes, 17 de octubre de 2014

Descripción de un libro

Su nombre es Andrea Serrato, es una chica de cabello negro, dedos curiosos, uñas comidas, grandes ojos, cuyas lumbreras son ventanales donde todo entra con destreza, manos necias, boca preguntona, tiene la discapacidad de resignarse con facilidad y equivocarse en sus elecciones, pero lo irónico es que siempre termina agrandándole a su reflejo pálido; Ha escrito tanta mierda, que no recuerdo con exactitud, la razón de porque a primera vista le cae mal a todo medio jodido mundo, debe ser por la obvia razón, de ser una estrellita que parpadea, con sonidos, efectos, gritos, y palabras fuera de contexto en el momento menos indicado, como una patada en los testículos, lo bueno es que su ingenuidad, no le deja ver mas allá de su larga nariz de rola, hace muchos meses público un libro llamado, Otra vez mi general borracho, donde narra esos recuerdos que se borran con facilidad de nuestra mente, al contrario de los pésimos . “Creo que se acerca el mes más bonito del año, aun sabiendo que tengo pocas memorias de los buenos diciembres, sin embargo, sigo supongo que estos dos últimos años han sido diferente, era una estudiante de la universidad, que pasa por desapercibida, a la hora de tener popularidad, cuando empecé a saborear a profundidad el largo costo de perder, ganar y negociar tus ideas, lo digo, porque soy de una estatura promedio, que se encuentra por debajo de la mirada de algunos, que para poder entender mi manera de actuar, tendrían que analizar los gestos, las miradas y las sonrisas, que suelo dar a gran parte de la población, quienes por extrañas razones, pero nadie lo hace con tanto esmero, suelen hacerme daño, y no soy muy inocente; la otra parte de la población dicen que soy un poco ingenua, mis amigos me dicen Andy, ese nombre surgió de la resignación a mi nombre masculino italiano, la mayoría de mis escritos empiezan a tener un énfasis, por algún suceso ocurrido, ya sea en cualquier espacio, lugar o tiempo, pero a diferencia de lo que leerán no es un escrito con razones, tal vez todos carezcan de coherencia, pero es lo que soy, una libre poesía atada a una creencia, una fe, y unos zapatos de talla pequeña, un calzado, que suele encontrarse en la zona de niñas, un cuerpecillo de polvo blanco, quemado por la insolación de mi ciudad, que les digo…Hace muchos años, desee tener la capacidad de poder publicar novelas, obras, libros repletos, para que nadie dijera: ¿Qué es esa mierda?, pero hace pocos dias deje uno de mis zapatos talla pequeña, en un bulevar del país, deje la avaricia, deje la terquedad, y comencé a ganar un poco de dinerillo, amigos de piedad, quienes suelen desaparecer después de apaciguar la tormenta.”…Autor: Andrea s

viernes, 3 de octubre de 2014

Meses sin taladrar en llanto

Hoy que no estábamos juntos, que estábamos dispuestos a olvidarnos un poco, estábamos más cansados de nosotros mismos que de costumbre, que el ayer solo era un dia calenturriento, hoy, solo eran llamadas dislocadas en el balcon de un submarino, no existia ese sentimiento de ansiedad, me parecio a ver visto a todos los hombres del bus con los ojos vidriosos, o tal vez era mi reflejo en sus miradas, buscando el rostro de aquel hombre que no respondia mis mensajes telepaticos de amor, estaba cansada de soportar sus cuerpos, pero peor aun, estaba cansada de un dia traginado, esas ganas de soportar la soledad, sin ganas de llegar a casa, a mi solamente me hacía falta un abrazo feroz, tenía el presentimiento de una llamada (la que llego mas tarde que de costumbre), me envene el alma en cada estación, que al llegar a casa, estaba lo suficiente drogada para no sentir la soledad, 1 minuto antes y tal vez hubiese recuperado mis ganas de seguir en el bus, la ciudad tenía las calles vidriosas como los ojos de los hombres, me hacia falta cada vez más, y seguía ignorante, sin comprender porque dure tantos meses sin taladrar en llanto, aun asi las lágrimas seguían desparramadas en una esquina del bus...Autor: Andrea S