martes, 24 de junio de 2014

Rumbo a la gloria

¡Wuao!, fue lo único que pude decir cuando lo miraba fijamente, tratando de ocultar mi interés en la delicada forma de su mentón, (me fue imposible). Tenía una curvatura entre sus mejillas y sus labios, que no sabría describir con exactitud la belleza de su angelical rostro, les digo, no es la clase de tipo que simpatiza al instante, lo sé porque de tal manera tengo que analizarlo para no equivocarme en lo que estaré a punto de decir, más bien, aquí entre nos, es la clase de hombre que abre una cavidad pervertida en mis criterios femeninos, pues soy esa clase de mujer que se excita al ver su cabello revoloteando sobre la silla, con una volatilidad tan intensa y una naturalidad tan espesa, como el día que puso sus manos sobre mi ombligo, y desperté siendo una mujer, a veces siento una cantidad de baba salir del orificio, es la revocación sensorial de mi exuberante sentido, es decir, me entra la calentura, al parecer los cabales de este escrito han perdido la dirección, pero dime... ¿como no salirme del contexto, si en este instante empiezo a recordar su piel?, se supone que no es delirio, que es ciertamente verosímil su existencia, pero casi siempre, no puedo creer como esta ahí, al lado mío, hablando sobre música, sus sueños, una guitarra diplomática de afinidad, se queda mirando a un costado de la ventana del bus, ciertamente lo veo y me parece una gran idea de comermelo a besos, solo sé balbucear cuando me pregunta algo, pues me desconcentro con facilidad, por la inmoralidad de imaginarme estando a solas con él, si ustedes conocieran la infinidad de su sonrisa dentro de la mirada mía, comprenderían que no es sencillo dejarlo ir de mi casa, después de 10:30 de la noche, tan protegido de la maldad, tan inocente de mis deseos feroces, tan tierno e intenso que no se despega de la reja, buscando una clase de amor, para ser amamantado; no me quejo, pero me encanta hacer de su cuerpo un experimento. Ahora, hay instantes como estos, donde lo miro en silencio, y solo le pregunto a Dios, ¿Qué tengo que hacer, para que me lo des de regalo?, no estoy diciendo que sea un capricho, o que él, sea un objeto móvil, simplemente sé, que soy la mujer indicada para amamantarlo de amor, cubrir su pecho con recetas manuales, saborear el sudor corporal de sus labios, o los vellos que rodean cierta parte de su ombligo, quienes cubren parte de su desnudez, y desbocan hasta el otro continente de su espalda, soy quien puede acariciar sus piernas provocando una leve inflamación en sus nervios, y quien sabe como amarlo hasta el día de mi muerte; tanto así que, aún sigo pensando que hago aquí, viendole como una tonta babeante, pudiendole tomar las manos, y llevarlas hasta mi pecho y decirle: toca, siente y amame, que a de aquí en adelante nada pasará desapercibido... Autor: Andrea s

jueves, 5 de junio de 2014

Forasteros de sextina.

Quédate más, porque pase más de una década inventando poesía para forasteros ingratos, en medio de la ignorancia, el desprecio y la estupidez, buscando entre los arbustos, el cielo y el ayer, la forma más rápida de tener mil y un aventuras, sin necesidad de sufrir ni un poco por las consecuencias; todo estaba a la alcance de mis dedos, hasta que hiciste sentirme con los tuyos, desear que estuvieras ahí, aunque mi error haya sido dejarte ir, y sufrir por tu corta ausencia, que se hacía más larga al pasar los milenios (de esos supuestos segundos), que son martillos clavando en mí, cada vez que te vas, porque siento que te llevas una parte de mí, cada vez que parece difícil la situación y no sabía cómo explicar tantos deseos que tienen aspecto de necesitarte más, pero ahora que otra vez estás haciendo tus muecas en una cama pálida, comprendo que es mejor estar en tu pecho toda una vida, que pasar una eternidad buscándote en medio de la soledad, no sabes lo satisfecha que me siento, pero lo insaciable que me haces sentir; ahora que te asomas con tus gestos en mis desgarres vitales, podre escribir nuestra historia, es mejor pasar mil años a tu lado, que estar un día sin ti, y no podría evitar lo que digo, porque en mi mente, un piano sonara de fondo, con campanas verosímiles, parecidas a medias veladas que caen del firmamento, y te gritare: “quédate una vez más”, hagamos cosas extrañas, besemos nuestras mejillas, toquemos el corazón de los dioses, mientras llamamos el amor, con sensaciones perceptibles a los sentidos...Autor: Andrea s

me acurruca el cuerpo

Hay códigos en las lecturas, por eso me prometí, a mí misma, escaparme de la fantasía y hacerte un fragmento lleno de recopilaciones y jeroglíficos, la verdad, no tengo mucho para ofrecer, seré sincera, tal vez puedas tomar mi corazón (esta algo maltratado, bofeteado y escupido). Prometí escribir algo para identificarnos con el “lenguaje del amor”, algo que entendiéramos solo los dos, todo lo que he vivido contigo; necesito algo más de tiempo, necesitaría 1.000 años, 1 año para mirarte detrás de la cortina, 10 años para escribirte, 100 años para adorarte, y los otros restantes, para empezar a vivirte, pues, no es tan fácil expresar con dos manos y un cerebro, todo lo que estoy maquinando, realmente siento que, puedo hacer esto bien sin que me acurruques el cuerpo. Me sentía muy bien cuando no te conocía, no tenía lugar la tristeza o alguna clase de dolor, fui conformista con alguna oportunidad que se presentara, y en lo absoluto como todas las personas, llore, reí. Me sentía tan bien; pero cuando mis ojos determinaron hasta el color de tu pantaloneta, supe que faltaba algo más en mi vida, sentí que no podía conformarme, siendo solo un parasito, desechado y repulsivo, entonces decidí tratar de volver a verte, pero no aparecías, fue caótico, pero no le di importancia. Siempre estoy necesitando algo más, me sentía amada aparentemente, valorada, y llegue a sentirme feliz, aunque aún no quería apresurarme, pero era lo único que podía ser satisfactorio, respiraba signos de un aire de grandeza, y me lancé a ti, me acurruque nuevamente en tu cuerpo. Para describir lo que estoy pensando, necesito que apagues el foco, enciendas las velas, y te desconectes de la tecnología, no tener mucho a nuestro alrededor, solo estar seguros de lo que podrá pasar; si llegáramos a cerrar la puerta (dejáramos pasar el enojo, el dolor, la ira, el rencor, será todo más fácil). Sin complicaciones. Así lo hemos venido haciendo, Se han perdido los ecos; Primer acontecimiento; Agosto, tuve el descaro de llamarte, fue la tercera vez, en el tercer intento, me miraste, porque la primera vez no sabías de mí, y en la segunda solo pase por desapercibida. Todas las historias tienen frustraciones, pero, la historia de hoy, será de unos jóvenes, quienes estaban algo pálidos, de la pena (sobre todo ella), hicieron otra clase de cuento, en el que el placer se mezclaría con el deseo, mientras tratan de borrar el pasado imperfecto, temblaban desde la cúspide frontal de su cabeza, hasta los dedos quemados del frío, adherido al piso, desde todas las noches continuas a esta, comenzaron a conocerse, y poco a poco, a desnudarse como requisito, de una obligación a verse a profundidad, era un apetito desde antes de nacer, un poco más a fondo de lo que ya conocían, nadie sabe cómo suceden estas cosas, solo suceden de la manera más inexperta, con lujos y detalles solo hicieron nacer el amor, la piel estaba por fin al descubierto, después de largos intentos, por fin pudieron sentir la fibra del otro, se vieron, se admiraron, se desearon, y se amaron, una vez más. La sombra del árbol reflejaba en sus cuerpos, pero no se veía tan claro porque las cortinas ocultaban la naturalidad sus vellos, su piel melancólica, baila ¿Te ha pasado antes?, no tengo memoria de mi pasado. (le dijo, mientras la vestía en la oscuridad de la noche)...Autor: Andrea s