domingo, 9 de marzo de 2014

Propagandas de película

Equivocarme es realmente memorable para él, es como recordar cosas que nunca he vivido, es complicado, hay cosas que yace un repudió sin razón, por ejemplo: odio su ser, me tienen hastiada sus besos, su piel, estoy hastiada de él, somos amantes, pues solía pensar, que su boca aventurera estuvo por todos los lugares más recorridos, refundidos y húmedos, sus labios también estuvieron por todos los huecos y cavernas, por los mares y los ríos; no sos virgen, le dije. Nada es nuevo en él, me repudia que me toque, con esas manos que mueren en las arenas más calientes, detesto que me abrace cuando hay frío, que me quite lo único que me queda (la ropa), detesto que me mire, que me oiga, lo odio. Estoy recostada en su espalda, lo miro y lo empecé a detestar, pero lo amo con locura, porque él es mi hombre, pero no puedo alzar la voz, ya que desperdiciaría mi existencia, viendole despertar, no puedo alejarme de sus brazos, porque su maldito líquido viscoso, me atan a su delicada espalda, es una historia más, donde me enfadaré con su respirar, tocando su talón de Aquiles, siendo de él, algunas de las noches, detestare que me hable, odio que me haga suya, porque simplemente estoy en la cama con todas esas mujeres, es una maldita orgía mental, a mi alrededor, se levanta una tras otra, muero de desespero y celos, toda la maldita noche; y le gritó: no sos virgen, él sigue siendo un hombre detestable, despreciable, él es un hombre. No pongas tus manos, en mis senos pálidos y firmes, no pongas tus manos en mí, no pongas tu pene en medio de mis piernas, es realmente putrefacto, sin sabor, desagradable y poco ético, y a pesar de todo, estábamos casados durante mucho tiempo, nos mirábamos, y Hacíamos el amor, hasta ayer, que morimos de sida...Autor: Andrea s

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