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lunes, 30 de diciembre de 2013

Viejos amores

Ella hasta el día de hoy odiaba llegar tarde a un lugar, cita o encuentro, más sin embargo, parece un cuento fantasioso lo que voy a narrar, pese a las advertencias, así pasó, mientras ella bajaba los escalones (ejercicio repetido por varios minutos), empezó a trotar (rutina diaria), ya que llegaba un poco tarde a la reunión de sus amistades...puede sonar un cuento, en el que su mirada se perdía entre sus labios desgastados y temblorosos, y esa sonrisa pálida, sin sabor, descuidada y un tanto pérdida; ella le pregunto: ¿que ves?, él rompiendo el hielo, dijo: ¡lo siento, me perdí en tus sensuales...! Ella muy rápidamente le exclamó: ¡eso ves! ¿Mis pechos?, (él se acercó lentamente y con suavidad tocó su mentón), y le respondió: tus sensuales labios; un poco apenada ella le dio la espalda y caminó apartada, él muy osadamente se aproximó a detenerla y la detuvo. En un instante, el silencio reinó, y ella le dijo: ¡sueltame! (con temor de ser la prisionera de aquellos labios), Y él, sonriendo dijo: te solté una vez, no volveré a hacerlo nunca más; -lo siento, ya me perdiste, y no volveré a dejar que te metas en mi vida, nunca más, eso fue lo que ella respondía, mientras con sus fuerzas empujó las manos que yacían en su cintura, y más nunca supo de él... (hasta ahora)... Autor: Andrea s

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