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lunes, 4 de noviembre de 2013

Nunca tuve dudas para entregarme a ti, pero es tanta la tristeza, que ni en pesadillas logró verte..

Angelica Quisiera desahogarse en algo, de una manera incontrolable, ¿quien puede juzgar a alguien, que esta siendo absorbido por la tristeza?, queriendo aliviar las penas de su soledad, porque se desveló tras de un fantasma que ha muerto hace mucho tiempo, con alguien que fácilmente se arrastra y es feliz. Ella quedo como la anécdota, que nadie recibe en la compañía, como la moraleja fatal, como la memoria de Brazos furtivos, burdeos coloridos, ojos abiertos y por fin descosidos, para ser libre antes la envidia. El trataba de salvar el mundo, pero ella no tiene ánimos para fanáticadas estúpidas; y de cierta manera, le gustaría volver a verlo, su corazón se lo anunció, y aunque paso mucho tiempo sola, se dio cuenta que sólo con él, podía vivir la verdadera felicidad; no es la dependencia hacia el, ni mucho menos, los pocos días que pasaron juntos, es el momento indicado, cuando Angelica toco sus labios, y se da cuenta que el puede ser su única necesidad, -"espera, déjame decírtelo, todo este tiempo te ame en silencio".. -"¿es todo lo que tienes para decir?... -"si, sólo eso.".. -"pues, yo te ame en silencio, entre el bullicio de la gente, cuando caías y te trate de levantar, cuando me mirabas y cuando no solías hacerlo, entre los besos y tus viciados labios de niña, pero no lo sabía, hasta que probé la soledad"... Autor: Andrea s

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