lunes, 25 de noviembre de 2013

No seré culpable de llanto.

Los pies se paralizaron en medio de la gran plaza, las manos se empezaron a colocar frías y temblorosas, sudaban mis ojos, porque la calor estaba impresionantemente congelada, lo que sentía era metaforicamente literal, sólo era un consuelo de su larga historia, su corta biografía, y su condenada alma rota. Pero no me negué a enamorarme una vez más, Jugaron mis ironías tantas veces, que ya no recuerdo que se siente gritar, eso pasa por creer en la posibilidad de poder equivocarme, quise esparcir mis cenizas, desmayar tantas veces, porque ya lo sabía, lo supe desde el primer instante, y desde ese momento, me propuse ignorar las correcciones y la buena ortografía, ignorar la literatura, ignorar tanto empeño hacia el amor, la dedicación, la ternura y el afecto. Ignorar mi interior, y mostrarte mi belleza ... Autor: Andrea s

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