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sábado, 14 de septiembre de 2013

una joven vida

De pequeña mantuve el presentimiento de sufrir unos cuantos susurros de media noche, no faltaba más explicar que la casa donde viví, fue el centro de mis aterrorizados encuentros, contra la realidad y lo fantasioso, pero también fue el centro de refugio entre los brazos de mi padre y las piernas de mi madre, para esa época los miedos se hacían notorios en mis actitudes, pero no todas las veces podía estar en el suplicado refugio. Así que desde entonces, tuve que ingeniarmelas para no sufrir de compulsión masiva en las madrugadas, tenía pesadillas, hermosos encuentros personales con seres del más allá. Mi abuelo falleció en un mes memorable, que por ahora no tengo memoria, siendo un muerto reciente, sentía como susurraba su vida a mis jóvenes oídos, y las sombras de los árboles, que se encontraban afuera de mi casa, precisamente aumentaban en mi habitación, y todo pareciese estar en mi contra, sólo me quedaba llorar, arroparme y asimilar mi triste nacimiento para ese año. Los Domingos por la noche, torturas y fríos escalofriantes, todo pasaba si desobedecia a mamá, o cuando no hacia acto de presencia en la iglesia por las mañanas. ¿Que debía hacer?, era muy joven y siempre con los dedos en la boca retuve una apariencia infantil.... Autor: Andrea s

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