miércoles, 18 de septiembre de 2013

mis primeros días en el evangelio

¿Quienes somos? ¿Quien soy? ¿Que deseo? ¿Que quiero? Habrán preguntas que cuestionaba mi ser, pero no todo lo respondí, sólo arrojare mis coronas a tus pies, no soy perfecta y el lo sabe, pero sería menos que un vómito, pero no sólo eso, sin el sería ese vómito lamido nuevamente, ¿y que si no te agrada mi creencia? Siempre fui duramente sincera, no era nada, mirada como una utilidad en las manos humanas, un objeto en las manos de un hombre, un sin fin de ignorancia, hasta que con sus manos me hizo un vaso frágil,una piedra tallada con los mínimos detalles. ¿Quien lo diría? He estado en los puntos más críticos, de todos esos, doy testimonio, todo sea y este, en tus manos. La brisa cálida corría por mi pecosa cara, mientras miraba al cielo, la gente de mi alrededor se afanaba por un cuerpo vanagloriado, la mujer que estaba en el baúl, la puede sentir descansando en su presencia, esa que era el centro de (religiones), que con su último suspiro, dejó el afán, sólo para estar cerca del trono... Autor: Andrea s

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