lunes, 24 de junio de 2013

¡Querido Dios!

Sé que rogarte yace un poco absurdo y hasta perdió el incentivo, pero no quiero pedir por mí, ni por nada en general, solamente y exclusivamente lo hago pensando en él, especialmente que sea él. Son altas horas de la noche, son bajas las horas para tocar el suelo, pero antes de caer, te suplicaría toda esta madrugada por su alma, no esperaría que se derramara en la melancolía o el desespero; intente de todas las formas, maneras y colores, pero su egoísta manipulador no quiere escuchar mis suplicas, mi único pretexto será la salida oscura de los cobardes, mi único rezo será por su felicidad. ¡Querido Dios! No lo abandone, me lance por valentía, pero me abandone a mi misma por falta de amor. Ya se perdió el sentido, la fuerza, se apagaron los fogones de la pasión, y ahora, me queda el recuerdo de ser suya. Mi propósito es cambiar los rumbos, ¡Querido Dios! ¡Querido Dios! Intercámbiame. Dame lo que el merecía, dame lo que a él lo está agotando, y dame a mí la agonía, esa agonía que me lo está matando. Pagare el precio, ¡Querido Dios! El te obedeció, el por un año en tu mundo se quedo. Gracias por escuchar este ruego, “ya el subió y ahora me despido de todo, directamente con la mirada para abajo”….. Autor: Andrea S.

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