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lunes, 17 de diciembre de 2012

el titiritero de la calle

Hubo una vez un titiritero, de aspecto perteneciente a la ultima palabra de los juegos bolivarianos, que manejaba a su antojo el tiempo, que manejaba títeres y muñecos a su manera; pero el titiritero me contó en cierta ocasión, que no siempre domaba todo a su gusto; me sugirió un poema para dedicarte, mientras yo escuchaba lentamente sus palabras veteranas al amor. "Posiblemente estas a kilómetros de mi, la lejanía me preocupa; cuando no estas, empieza el desespero, presiento que no te veré un día tras día, y puede que no te vea matutina mente, como lo deseo hacer, pero, hay algo extraño, que me permite pensar en ti cada día de mi vida, y queriéndote con frecuencia cada vez mas" sus palabras me llenaron de aliento, y pude recoger una a una mis lagrimas derramadas. Hoy puedo decirte con firmeza, que te estaré esperando, anhelando verte cada mañana, acobijare tu cuerpo tibio, tomare sin control el color pálido de tu piel cada noche, contare uno a uno, los vellos que en linea recta bajan de tu ombligo, hasta los dedos de tus pies, con amor tomare la llave prohibida de tus pensamientos, y la clavare en mi inocencia mental, No llorare frente a ti por esta corta partida, pero en silencio lamentare este mismo; una vez, mientras conducías, no te dije cuanto apreciaba tu manera de besar lentamente, en el silencio del sol apartado. quisiera no llorar, mientras escribo y te recuerdo, pero en este encierro lanzado por zeus, quien es nombrado "padre de los dioses y los hombres". No podre detener mi muerte, la cual se hace lenta, sino estas para hacerme volar, lo único que quedaran, son cenizas y dolor por esta distancia maldita.... Todo esta historia, es rutina cada mañana, ya que sufro de un olvido diario, una triste desorientación por sus besos apasionados. Cada atardecer, me cuenta una joven que, "Hubo una vez un titiritero..." y en cada partida mis años se acortaran. .................. Autor: Andrea S.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Diciembre

Un clima perfecto, Un mes de diciembre hecho a la medida para una rutina, recuerdos que estaban ocupados por castillos disueltos por años de fanatismo amoroso, mientras viajaba en aquel bus, unas de las risas y de las burlas cómicas se hacían notables, al anciano de al lado, ya se apresuraban al desespero, En instantes la música me transportaba al revoltoso mundo de satanás; muy humildemente camine hacia a la cabina del baño, decepcionada pensaba, unas cuantas llamadas mil maneras de morir y en pleno paseo conformado por recuerdos de la vida pasada de una niña rivera; al sentarme nuevamente en mi puesto, creía estúpidamente conquistar, bailar al ritmo soledeño y olvidar como tengo por costumbre; Mientras estaba por probarme a mi misma, un tipo de disfraz diferente para la ocasión, pensé por horas en llegar como turista enamorada de la poesía, o como coqueta de 15 con ojos de color café, como probablemente lo suelo hacer, Ignorando picara mente las llamadas de chicos del pueblo, que según mi criterio, ellos están por debajo de mis tobillos de citadina, mi proyección del hombre ideal no se acercaba a nadie cercano; pero mientras descargaba mis maletas, de un viaje agotador; presentía un estúpido latido acelerado, nombrado por mi intelecto femenino; era algo extraño en mi corazón, Un corazón ocupado por telarañas, Un corazón que solo se lamenta con escenas conmovedoras en el cine; mientras cruzaba la cuadra lentamente, había un chico que estaba sentado dentro de una casa, con pequeños detalles en su rostro muy llamativos a comparación con los demás; Tenia esa gran sonrisa, el cual tiene como objetivo liberar, y establecer una cálida bienvenida; en su roja boca, el pecado no es caer en el, sino en levantarse de nuevo... No tenia disfraz puesto, esta vez era yo misma, sorprendida por ese pequeño instante de excitación en mi razón, pensé no volverlo a ver, en los días restantes del viaje; Viaje que fue resuelto con el propósito de liberar mi mundo, del ruidoso estatus de la ciudad; en competencia a la yoga de cada verano en la habitación, Una habitación diseñada hacia muchos años atrás, para mi anhelado objetivo de boda, a los 24 años de edad cumplidos, (que nadie de por si, sospechaba hasta ahora). Aquellos ojos que reflejaban una eterna sinceridad, porque el emite en mi una tranquila paz, aun, no he encontrado un sonido venezolano parecido a su voz, que lo he comparado con sinfonías de amadeus y beethoven, para mi gusto musical, el acento romántico con el que te robas mis ganas de morir; Hoy nuevamente recuerdo levemente cuando de largo pase, frente a ti, con una mirada picara, que tenia como resultado ignorarte, pero sabiendo que no era así, porque yo misma caí en la trampa de tus susurros a mi oído. ......... Autor: Andrea S.